01/06/06

3 de junio de 1924: Muerte de Franz Kafka; Nacimiento y consolidación de su obra... (Conmemorando su muerte)

                                   “No he podido leerlo, el espíritu humano no es suficientemente complicado para comprenderlo”

Albert Einstein a Thomas Mann (sobre Kafka)

 

 

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Máteme, sino, usted es un asesino” es lo que exclamó Kafka en su lecho de muerte, al doctor que le atendía cuando éste le negó la inyección de morfina.
En sus últimos años de vida, Kafka tuvo la compañía de Dora Dymant que le dio a los últimos meses de su existencia, paz y felicidad. Se trasladaron con Dora a Berlín, la idea de Kafka era librarse de los fantasmas de Praga y vivir tranquilamente con Dora, la cual era una muy distinguida hebreista. Una vez ya instalados en Berlín Kafka dividía su tiempo entre el estudio de hebreo y su actividad creadora. Vivieron la miseria que ofrecía el invierno y una de las peores épocas de inflación en Berlín, con lo que no les alcanzaba ni siquiera para el carbón (de allí nace el relato “el jinete del cubo”) por lo cual Kafka tuvo que aceptar la ayuda de su familia.
Ya situados en 1924, el estado de salud de Kafka empeora visiblemente y su peor derrota, fue la de volver al seno de su familia. De allí en más se inició un peregrinaje por distintos sanatorios, pero su condición indicaba que le quedaba poca vida. Padecía de fuertes dolores laríngueos, por los cuales apenas podía comer y beber, tampoco podía “hablar , y lo tenía, además, prohibido, se expresaba mediante notas, las cuales aun se conservan”. Kafka pide la mano de la joven Dora (20 años) a su padre por medio de una carta y la respuesta fue un escueto: NO. En vísperas de su muerte le escribió una carta a sus padres donde recordaba pasajes de su infancia y corrige el relato “el campeón del ayuno”, dando las respectivas indicaciones para su edición. Por fin acaece su muerte y de paso se pone término a su padecimiento un 3 de junio de 1924.
Contraviniendo “todo” lo indicado por su amigo, Max Brod, guarda, salva, publica y difunde todo el material escrito pormedium_Kafka_Statu01-300.jpg Kafka, independiente que este terminado o no (como es “el Proceso” y “el Castillo”), es así como su fama y reconocimiento mundial, es debido casi exclusivamente a su ¿buen o mal amigo? No lo sé; que contravino sus órdenes de quemar toda su obra...

Que yo realice una apología de Kafka no tendría demasiado sentido, ya que lo hago siempre con lo que publico en este blog; por lo cual sería mejor escuchar lo que dijeron otros grandes novelistas respecto a la obra kafkiana. Lo más indicado será que ellos hablen por mí...

 

“Los relatos de Kafka, no son tratados sobre problemas religiosos, metafísicos o morales, sino textos poéticos. Aquel que es capaz séller realmente a un poeta, sin hacer preguntas, sin esperar resultados intelectuales o morales, simplemente preparándose a recibir lo que el poeta da, a éste esas obras le proporcionan en su lenguaje todas las respuestas que es posible desear. Kafka nada tiene que decirnos como teólogo o filósofo; solo nos habla como poeta”  

Herman Hesse. En “Carta a un joven estudiante”

 

De Kafka nada tengo que decir, sino que es uno de los escritores más raros y más grandes de esta época. Además, fue el primero en llegar; la técnica que eligió responde en él a una necesidad. Si nos muestra la vida humana perpetuamente turbada por una trascendencia imposible, ello se debe a que cree en la existencia de esa trascendencia. Simplemente, se halla fuera de nuestro alcance. Su universo es a la vez fantástico y rigurosamente verdadero.”                                                       

Jean-Paul Sartre. Situations I

 

 

 “Releo “el Proceso” de Kafka con una admiración todavía más viva, si ello es posible, que cuando descubrí ese prestigioso libro. El libro escapa a toda explicación racional; el realismo de sus pinturas invade sin cesar el campo de la imaginación y no sabrá decir que es lo que más admiro: la notación “naturalista” de un universo fantástico, pero que la minuciosidad de sus pinturas sabe hacer real ante nuestros ojos o la segura audacia de sus desviaciones hacia lo extraño. En todo esto hay mucho que aprender.
 La angustia que ese libro exhala resulta, por momentos, casi intolerable, pues, ¿cómo no decirse sin cesar: ese ser acosado soy yo?.”

                                                                                                              André Gide. Diario, 28 de agosto de 1940 

 

 

La palabra esperanza no es aquí ridícula. Por el contrario, cuanto más trágica es la condición referida por Kafka, más rígida y provocadora se vuelve esa esperanza. Cuanto más “El Proceso”resulta verdaderamente absurdo, más el salto exaltado de “El Castillo” se muestra conmovedor e ilegítimo. Pero encontramos aquí en estado puro la paradoja del pensamiento existencial, tal como la expresa, por ejemplo, Kierkegaard: “es preciso herir a muerte a la esperanza terrestre; solo entonces nos salvamos por una verdadera esperanza”, y que podemos traducir: “Hay que haber escrito “El Proceso” para emprender “El Castillo”.

                                                                                                                             Albert Camus. El Mito de Sísifo 
 

11/04/06

Vida y verdad “epistolar” en Kafka (Primera Parte: la construcción de literatura por medio de cartas)

medium_untitled_kk.jpgDentro de todo el arte de Kafka, su vida epistolar reviste una importancia trascendental, ya que es en ellas, donde se conoce a un Kafka acongojado, desesperado, ilusionado y también enamorado. Se habla que las cartas de éste constituyen obras “en sí”, ya que se hace muy complejo distinguir o separar la vida de Kafka con su obra (literatura), transformándose así las cartas en pequeñas y valiosas piezas literarias.
 La vida epistolar del autor es demasiado grande, pero se puede resumir en tres personajes (personas) claves en su vida: Felice Bauer, Milena Jesenska-Pollaková y su padre (Hermman Kafka) al cual redactó una extensa carta la que nunca llegó a su destino y que es conocida como la famosa “Carta al padre”. Dentro de la vida de Kafka, tanto Felice como Milena, en un principio amigas, se transforman paulatinamente en sus “amores” y confidentes a las cuales Kafka escribiría las más hermosas cartas que se puedan encontrar en cuanto a la expresión de la desesperanza, amor y angustia que involucra el (los) procesos de querer compartir (y a la vez no compartir) la vida con otra persona; ¿y por qué digo esto? Por que es el mismo Kafka quién las ama, pero que las abandona en el caso de Felice y pide encarecidamente que lo “rescaten y lo liberen” como es en el caso de Milena y es así como ella se refiere a él: “Vive sin el menor refugio, sin albergue. Y así está expuesto a todo lo que nosotros estamos defendidos. Está desnudo dentro de los que ya van vestidos”.
 En estas cartas se puede encontrar al Kafka desnudo que describe Milena, a ese hombre que parece vivir en un cubo de cristal que lo rodea, en el cual puede ver al mundo y se sorprende como un niño de él, pero del cual irremediablemente no sabe como actuar. La “verdad” de lo que escribe, es relativa, pero no por ello menos bella y conmovedora, ya que las dos mujeres antes citadas sabían al igual que todo el círculo que rodeaba al escritor, que para él la verdad de la vida iba casi adherida a la verdad en su literatura.
 La elección del título de esta la primera parte o entrega no es azarosa, ya que “la construcción de literatura por medio de cartas” constituye en mi apreciación uno de los actos más originales y auténticos que alguien nos puede entregar; es imposible afirmar que las cartas antes mencionadas (a Milena o Felice) tengan un fin literario en su génesis, pero si en el resultado de como se nos presentan y como pueden ser interpretadas. No quise incluir anteriormente la “Carta al padre”, ya que esta es una sola carta la cual consta de más de cien hojas en formato de libro y escrita de un “tirón”, además de tener una estructura particular que en alguna de las próximas publicaciones explicaré.
Es increíble pensar que se vendan libros de las cartas de alguien o que ese alguien a quien iba dirigidas las publique como en el caso de Milena, pero siendo honesto es un enorme regalo el poder conocer a una persona en este caso a Kafka en su seno más íntimo, en lo que se escribe con amor, odio, pero sobre todo con pasión, como lo fue su vida epistolar.

 

Sobre las próximas entregas


medium_fff.3.jpgHe ideado una forma de segmentar la vida epistolar de Kafka, con el fin de hacer entregas, mucho más acabadas y mejor tratadas, con el fin de sistematizar y no confundir al lector. Es por ello que realizaré una publicación  mensual en el siguiente orden (o partes):

Primera Parte: “la construcción de literatura por medio de cartas”, la cual constituye en puntapié inicial de esta entrega.
Segunda Parte: “Cartas a Felice, el sabotaje kafkiano”. Aquí analizaré la relación de Kafka y Felice Bauer (por medio de cartas), las repercusiones en su literatura y las gigantescas contradicciones entre Felice y la literatura.
Tercera Parte: “Cartas a Milena, un fracaso sabido de antemano”. Se presentará una relación que desde su génesis estaba perdida, pero como a pesar de ello, Kafka escribe las más hermosas cartas de amor para alguien con la cual nunca podrá estar junto a él.
Cuarta parte: “Carta al padre, o la condena paterna”. Se verá como la “autodestructiva” relación de Kafka va “creando” con la figura de su padre, es clave en la vida y en la obra del escritor.

 

 

02/11/05

El Bestiario de Kafka

Cuando mono posiblemente conocí la libertad y he visto
 hombres que la añoran”

Franz Kafka

 Al revisar las obras de Kafka, se puede encontrar una gran alusión y presencia de “bestias” o mejor dicho “animales”, los cuales distan demasiado del típico personaje de las fábulas, los cuales son predominantemente “educativos” o modelos para el actuar humano, sino que más bien se muestran animales que no son más que la representación de las debilidades y angustias humanas, “es así como el animal al parecerse al hombre, también es susceptible al fracaso (1)”. Es en estos relatos donde se presenta una ambivalencia —que plaga toda la obra kafkiana—, ya que los animales a pesar de su condición instintiva (su animalidad) y poca racionalidad, se transforman o lisa y llanamente se nos presentan perros, chacales, topos, monos y ratones como entes de gran inteligencia y sagacidad. Estos animales llenos de dudas, (dudas humanas) llegan a realizar ejercicios mentales y racionales más acabados y metódicos que el propio ser humano y cuando estos se equivocan, no es más que por las pasiones humanas, las que representadas en la animalidad, cierran el círculo del fracaso. Este círculo es el extraño, ya que los animales, quieren y NO quieren dejar de ser animales, y en definitiva lo que se nos quiere entregar a través de los animales, es recuperar la naturaleza del hombre (animalidad), pero también de sublimarla definitivamente.medium_9788433920652.jpg
 Mucho se podría decir sobre el bestiario (2) kafkiano, y sobre cada uno de los cuentos en los que son partícipes anímales, desde el más conocido “La metamorfosis” con el escarabajo de Gregor Samsa, pasando por el perro de “Investigaciones de un perro” o por el mono protagonista de “Informe para una academia”o el buitre del relato “El buitre”, hasta llegar a “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” y “La construcción” protagonizada “presumiblemente por un topo”; estos dos últimos relatos están cargados y saturados de la atmósfera kafkiana de la mediocridad (y su aceptación) por un lado y la de desesperación y la condena propia, por otro.
“Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (3)” presenta a Josefina como parte de un pueblo donde no existen rangos ni jerarquías, un pueblo que parece no tener historia, tradiciones ni cantos. Es así como el pueblo se rinde ante el canto de Josefina; a pesar de que todos saben o sienten que su canto no es hermoso, pero es el único que han escuchado. El narrador en tercera persona de este relato hace notar que para algunos el canto de Josefina no es más que un chillido casi molesto, sin embargo el mayor valor de este canto, es el silencio lleno de paz, al que todos acuden irresistiblemente atraídos, dejando de lado todas sus tareas. Lo cual desemboca en que la artista se niegue a trabajar, reclamando su condición, pero el pueblo se niega a sus peticiones. Lo cierto es que el vaivén de amenazas cubren la obra, pasando de las rabietas de Josefina a la poca importancia que le dan los habitantes a su canto, pero son estos mismos los que no se niegan a perder este canto, es así como Josefina cae en el silencio, y  “se perderá entre la multitud innumerable de los héroes de nuestro pueblo, y pronto... será olvidada, en una exaltada redención, como todos sus hermanos (4)”. Lo más sorprendente del relato es el hecho de la poca valoración del arte eso es claro, ya que a Josefina se le valora por que es una “ratona que canta, pero su medium_987-1049-99-4_cvl.5.gifcanto no trasciende la mediocridad de esa civilización roedora; es un canto mediocre para una comunidad mediocre, y en esa consistencia radica todo su arte (4)”. Es así como el arte solo trasciende por que supera la normalidad y la mediocridad de los demás, es decir, “ soy artista o soy superior, solo por que soy menos mediocre, que los otros mediocres”.
“La construcción (6)” presumiblemente uno de los últimos (o el último) cuento escrito por Kafka, cuando ya estaba afectado de una tuberculosis y cuya curación estaba casi totalmente descartada. Está relatado en tercera persona y cuenta las desventuras de un personaje que “probablemente” sea un topo. Vive en el interior de la tierra, rodeado de oscuridad, está orgulloso de lo que ha logrado, ya que ha satisfecho sus necesidades de vida y resguardo en su cueva. Pero un pequeño ruido, lo saca de su tranquilidad y la repetición continua (pero tenue) de este lo hace sentir inseguro y desesperado. Supone sin ninguna justificación, que se trata de un agresor, y una vez que se encuentren que los dos se encuentren dentro de los túneles, habrá un combate, del cual solo uno quedará con vida. Y en el afán de evitar esa contienda, se defiende, crea nuevos túneles, nuevos canales de defensa, planea nuevas estrategias de escape, ensancha algunos túneles, reduce otros, planea nuevos lugares de almacenamiento de comida en caso de ser sitiado, modifica periódicamente sus puestos de seguridad para desorientar al intruso, trabaja febrilmente para protegerse de un inminente ataque; pero intuye la inutilidad de su tarea. Todos sus esfuerzos parecen en vano, el ruido es cada vez más fuerte y más aterrador en el impresionante silencio que reina las cuevas, que pareciera indicarle irremediablemente el arribo del invasor. “El roedor mantenido solo por el instinto de supervivencia, exagera sus idas y venidas, sabe que no puede estar en todas partes al mismo tiempo, y lo que es peor, que el ataque final, al que está decidido hacer frente hasta morir, se puede desencadenar desde cualquier lado y en cualquier momento, haga lo que haga.(7)”
Este estado de angustia continua y permanente se extiende en el hombre o en el topo en este caso, solo por el hecho de existir y sentirse amenazado, de algo que no ve, pero siente que lo ronda, que es superior a él y que lo puede derrotar en cualquier momento, la pesadilla de la vida, paulatinamente va consumiendo al individuo hasta transformarse en una realidad cada vez más cercana. Es así como la contienda nunca se realiza, ya que al cuento le faltan las últimas páginas, pero se sabe que por algunas declaraciones del mismo Kafka, el combate se realizaría y el protagonista perdería, quizás más debilitado por su paranoia y angustia, que por la amenaza del desconocido, pero pierde igual, como Josef K. en el Proceso, la condena, parece correr por cuenta de la propia conciencia del topo o de Josef K...

Notas:

(1) Modern, R. (1986).”Autores alemanes del siglo XVIII-XIX y XX”. Editorial Fraterna. Argentina.
(2) Existe una compilación, que recoge los cuentos de Kafka que tienen relación con los animales, bajo el nombre del “Bestiario”.
(3) Relato incluido en La condena. Editorial Emecé. (1961)
(4) Kafka, F. “La muralla china y otros cuentos”. Editores mexicanos unidos. México.
(5) Hopenhayn, M. (2000). “Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura.  Editorial LOM. Chile.
(6) Relato incluido en La muralla China y otros cuentos. Editores mexicanos unidos. México.
(7) Modern, R. (1986).”Autores alemanes del siglo XVIII-XIX y XX”. Editorial Fraterna. Argentina. 173 pág.

25/10/05

El lenguaje kafkiano

medium_kafkainversion.jpegCualquiera que se haya enfrentado a la obra de Kafka, se encuentra con una tremenda dualidad, la cual es que por un lado, se describen siempre situaciones ilógicas y sorprendentes, pero a la vez son relatadas y aceptadas con tanta naturalidad por los personajes que el lector termina por asimilar y entrar en el mundo kafkiano de una manera tan cotidiana que se termina familiarizando con los personajes y con las situaciones más “ridículas” y “extrañas”. ¿pero cómo se logra esta atmósfera y esta dualidad? A través del lenguaje kafkiano; Kafka estudio derecho y se desempeñó por muchos años como abogado, lo cual le llevó a cultivar y desarrollar un lenguaje que el mismo definió en uno de sus diarios como “de abogado”, un lenguaje formal, correcto, seco, sin pomposidades, exageraciones o ensalzamiento de las palabras, pero a través de esto mismo lograba una credibilidad y efectividad inigualable.
Es difícil, como se ve, hablar de símbolo en un relato en el que la calidad más sensible es, precisamente, lo natural. Pero lo natural es una categoría difícil de comprender. Hay obras en las cuales el acontecimiento parece natural al lector. Pero hay otras (más raras, es cierto) en las que es el personaje quien encuentra natural lo que le sucede (1)”. Todos al acercarse a la obra de Kafka trabajan y se embarcan en los “símbolos” y desde allí, tratan de escudriñar los posibles significados de la obra kafkiana. Pero quizás lo más notable en esta obra como muy bien lo plantea Camus, es lo natural, lo real o lo que se nos presenta como realidad. De ahí viene el juego kafkiano (a través del lenguaje), ya que lo más absurdo se transforma en realidad y caemos en la realidad “kafkiana”. Son pocos los comienzos tan impactantes y desconcertantes como el de “la metamorfosis (2)”, cuando “al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto (3) y en “el proceso” Josef K. es detenido un día por la mañana acusado de no sabe de qué o de quién, pero le plantean que no se preocupe, por que solo lo están notificando de su proceso, pero puede hacer su vida normalmente. Los dos personajes asumen su situación “caminan” y viven dentro del “absurdo” de manera natural, es así como Gregorio Samsa después de darse cuenta de que está convertido en un escarabajo, se preocupa incesantemente de que no podrá ir a su trabajo. Y en el caso de Josef K. antes de preguntarse realmente de que estaba siendo procesado, se defiende, sin saber de qué, pero lo hace.
“Es claro que la literatura no es la realidad. Tampoco es lo que la realidad no es (4)” de hecho es un producto, pero también un testigo desapegado de ella, la literatura nos separa y nos vincula al mundo, nos hace verlo y abstraernos de él. Es así como se pueden entender los personajes (principales) de Kafka, que viven alienados dentro de su propia existencia y alienan al lector al introducirlo en un mundo que nos parece “real”. Si el lenguaje kafkiano nos hace caer en esta “desvinculación” de no distinguir lo real de lo no real, nos muestra una construcción verdadera y un caos que no existe, pero está latente.
En definitiva, la obra kafkiana y el lenguaje de esta siempre nos lleva a oscilaciones perpetuas, entre lo absurdo y lo lógico o entre el individuo y el universo y en medio de esas oscilaciones nos encontramos y se encuentran lo personajes kafkianos luchando con gran esperanza y fortaleza a pesar de saber que todos sus intentos serán infructuosos... 


Notas:
(1) Albert Camus. La esperanza y lo absurdo en la obra de Franz Kafka en el Mito de Sísifo. Pág. 87-88.
(2) El título real de la obra es “La transformación”.
(3) Franz Kafka. La metamorfosis.
(4) Martín Hopenhayn. ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Pág. 173.