05/09/07

Kafka; Literatura y pasión. La última crítica a Kafka

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Siguen pasando los años y la figura de Kafka aún prevalece y al parecer más latente que nunca. El libro que nos atañe fue publicado en su versión original (inglés) el año 2004, mientras que su versión en español recientemente el año 2006. Es el último libro que trata sobre una temática conocida e inclusive repetida en el mundo literario y sobre todo en la crítica literaria, la vida y obra kafkiana.
En honor a la verdad el libro esencialmente es una biografía, muy bien lograda, pero orientada hacia un público un poco más inmiscuido tanto en la vida como en la obra kafkiana. Es así como el trabajo biográfico es excelente, muchos detalles no revelados, algunos esclarecidos, como la posible paternidad de Kafka, la cual según las últimas pruebas recogidas no sería cierta; además de orientar hacia el lector medianamente instruido a dejar fuentes que hace algunos años atrás se consideraban válidas como las que otorgó Gustav Janouch en su libro “Conversaciones con Kafka”. 
Murray divide básicamente el libro en cuatro fases o partes, las cuales el considera importantes en la vida del escritor; estas van ligadas íntimamente a la vida afectiva de Kafka. Es así como comienza haciendo un análisis del ambiente tanto intelectual como social existente en la Praga del escritor, factor clave para entender la emergencia de su literatura. Luego revisa las relaciones del escritor con las tres mujeres más importantes en su vida: Felice, su razón de vivir, por la cual no dormía, a la cual amaba, pero con la cual no veía futuro a su lado. Milena una inagotable amiga, que lo comprendía enormemente en lo literario; y por último Dora, la que lo consoló en sus últimos días, con la cual encontró la paz y con la cual al parecer realmente encontró la felicidad...
La mayor virtud de esta obra es el hecho que a diferencia de muchas otras  biografías, estudios o acercamientos a Kafka, el autor logra reconstruir su vida con una secuencia y coherencia tanto en lo afectivo, como en lo creativo; lo cual da como resultado un historia lineal la cual se hace muy fácil entender.
Hay muchos pasajes fascinantes para los que gustan tanto de la vida como obra kafkiana. Quizás un episodio que más me llamó la atención y conmovió, fue el que ocurrió en la época en que Kafka y Dora vivían en Berlín. “Un día salieron a dar un paseo por un parque cuando se encontraron con una niña pequeña que lloraba por que se le había perdido su muñeca; Kafka le dijo que la muñeca no se había perdido, sino que se había ido de viaje y le había escrito una carta a él; la niña escéptica le pidió la prueba a Kafka; este dijo que al día siguiente volvería con la carta. Después de darse el trabajo que escribir muy cuidadosamente la carta, se la leyó a la niña al día siguiente; la carta decía que la muñeca se había cansado de vivir con la misma familia y había querido cambiar de escenario... Es así como Kafka escribió cartas sucesivas por mas de tres semanas, las cuales preparaban a la niña para decirle que la muñeca no volvería; al final la muñeca conocía a un joven y se casaba con él... Ese es el Kafka que no muchos conocen y estoy seguro que desearía ser considerado así más que como “el profeta de la alineación y el absurdo existencial”... 

21/11/06

La identidad y la literatura (o ¿la literatura representa lo real?)


medium_Guayasamin_203.jpg ¿Es posible observar la realidad del mundo en las obras literarias?, en otras palabras existe relación entre el discurso literario y la realidad social.
Para comenzar ha aproximarnos a este tema podemos decir que existen básicamente dos posiciones (antagónicas) que intentan comprender el papel de la creación literaria. La primera de ellas hace relación con que “la mejor literatura es la que da cuenta de sí y nada más que de sí” (1) , lo antes mencionado se entiende como una proclama contra el realismo por parte de las tendencias vanguardistas. Con esto, la función de la literatura se delimita al hecho de ser “pura literatura”; privándola de su acervo de la realidad y cotidianeidad, esto solamente podría ser posible si se creara una “literatura del lenguaje” como postulaba Mallarmé; con esto la literatura tenía sentido dentro de ella misma; o quizás otra forma de entender esto podría ser lo que proclamaba André Breton, en su “manifiesto surrealista”, en donde la literatura juega con lo real, pero esta fuera de la realidad...    
En este mismo sentido encontramos la figura de Borges. Ya que éste afirma en el prólogo de su libro Historia universal de la infamia, que su ocupación en este libro a sido la de “falsear y tergiversar ajenas historias, son en este sentido elocuentes por demás”. Con esto Borges nos da una visión de que la literatura es algo “ficticio” y que no guarda relación con la realidad. 
En segundo término tenemos las proclamaciones y defensas que se hacen en torno a que la literatura, tiene una base real, que crece, nace y se reproduce en lo social. Ángel Rama, pretende explicar la historia literaria Latinoamericana de los siglos XIX y XX. Para ello Rama confiere a nuestra historia literaria tres rasgos perdurables que son: el afán de independencia, el afán de originalidad y el afán de representación, los cuales se pueden comprender a partir del estallido de la independencia política, pues ésta estaba alentada por el deseo de desagregación respecto al centro de aquel entonces (España).
Además Rama divide nuestra historia literaria en cuatro épocas, ellas son: la de independencia y formación de nuevas naciones (1810-1870) “cuando el anhelo de representar lo propio aún joven y enérgico”. La época del  internacionalismo modernizador (1870-1910) donde se intenta reproducir los modelos de países desarrollados. La época social y nacionalista que el denomina populista (1910-1940), como representante literario de importancia considera a Juan Rulfo. Del intento realizado por este autor parra segmentar y entender la literatura Latinoamericana se puede sacar en limpio, que cada época representa una realidad diferente y una forma de ver y entender el mundo.
La literatura es un medio de conocimiento de la verdad del mundo, pues en palabras de Grinor Rojo “la vocación identitaria es algo que se pone de manifiesto cuamedium_guayasamin_grito1.jpgndo la literatura que tratamos es una hija devota de su propio tiempo” (2) , es aquí donde se entiende el “poder” o la cualidad que posea la literatura para captar la identidad. Al igual que Jean Paul Sartre, Grinor Rojo cree en la trascendencia de la obra literaria, ya sea en forma de reflejo y de “génesis”, esto significa que la obra literaria Latinoamericana “refleja bien la tipología humana de la región, aquellas ofrecían un retrato óptimo de nuestra vida cotidiana: la novela Hispanoamericana (Latinoamérica) se ha nutrido principalmente de la realidad social” (3) . La génesis por su parte significa la indisoluble relación entre la realidad social en que se encuentra inmerso el autor y en donde la obra se desarrolla. 
Pero la duda se cierne a analizar por ejemplo ¿una novela expresionista es menos representativa que una realista?, esta duda nace aparejada por los análisis que hace Borges acerca de la realidad literaria argentina, al comparar Martín Fierro y los sonetos de una Urna; pues para él si bien en los sonetos no existen el paisaje argentino la topografía argentina, la botánica argentina, ni la zoología argentina, existe en estos (los sonetos) “el pudor argentino , la reticencia argentina”. Borges entrega una identidad del pueblo menos “obvia”, pero igual de presente.  
 La posibilidad que se podría plantear es que la literatura representa la fantasía, dentro y con un asidero incuestionable en la realidad; es verdad que no necesariamente una obra va a representar identidad de un pueblo o nación, pero otorga, factores (más fenomenológicos) a la hora de configurar alguna idea o concepto de identidad local o nacional.


 

Notas

(1) “Identidad y literatura”. Grínor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y    Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 6

(2) “Identidad y literatura”. Grinor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y    Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 11

(3) José Antonio Potuondo. “El rasgo predominante en la novela Hispanoamericana” en Juan Loveluck, Ed. La novela Hispanoamericana. Santiago de Chile: Universitaria, 1969, página 69. 

28/08/06

Diez mandamientos para escribir con estilo (Por Friedrich Nietzsche)

medium_libros_007.jpgResulta innegable el considerar a Friedrich Nietzsche, como un gran prosista e insigne escritor y filósofo. Lo que hace admirable y extremadamente cautivadora la prosa nietzscheana es el hecho que esta se encuentra inundada y sobrepasada por algo a lo cual el propio autor, otorga mucha importancia, el estilo. Cuando hablamos de estilo en la literatura, nos referimos a la “sustancia” que posee cada escritor (aficionado o no) para contar algo y como este algo se transforma en interesante para el que lo lee.
Respecto al estilo en la literatura, podemos argumentar que como cada persona es diferente, cada escrito es diferente, ya que todos podemos ver lo mismo, pero lo percibimos y transcribimos de muy diferente forma. Es así como en la literatura universal, los “grandes escritores” poseen muy disímil estilo entre sí; solo como ejemplo el que haya leído a Kafka (que original el ejemplo) se percatará que su estilo aboga por el agotamiento del lector, a encontrarse con puras puertas cerradas y en el momento que se abre una aparecen mil más cerradas; por otro lado Hermman Heese escribe para sembrar y cosechar en nuestras vidas, valores que son universales, pero no por ello menos hermosos, el escribe con una mezcla extraña entre lo racional y lo que proviene desde lo más recóndito de nuestras almas.medium_libros_008.jpg
Y en definitiva Nietzsche escribe casi vociferando, maldiciendo y exacerbando al lector, logrando textos que nunca han pasado desapercibidos ya sean para alabarlos o criticarlos, Nietzsche siempre estará allí citado y ¿por qué?, quizás es por su inigualable obra y estilo.
 Nietzsche nos regala diez mandamientos para escribir con estilo y les diré que es muy sensato que los escuchemos y los llevemos a la práctica. Aquí están:

 

1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.
2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.
3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.
4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.
5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.
6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.
7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.
8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.
9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.
10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

21/05/06

Centinela: “las canciones son poemas o los poemas son canciones”

medium_54563769_1badf4bf87_o.jpgReconozco que la poesía, es uno de mis puntos más débiles literariamente hablando, nunca me he introducido mucho en libros, solo uno que otro y nunca me ha llamado la atención; pero desde hace un tiempo atrás me he dado cuenta que la poesía (a mi muy básico conocimiento) es y debe ser leída por lo que es. Hermman Hesse habla de ello al referirse a la obra de Kafka por que lo único que no tiene que tener un explicación o un por qué, es la poesía, la poesía solo es...
Es ese plano y ya teniendo al menos una vaga aproximación a la poesía, me di cuenta que la estructura de una poesía es igual o muy similar a una canción. Es así como hace unos días escuche una canción, pero lo notable de esta canción y del álbum en general, es que todas las canciones son “declamadas” son poemas con música. La canción corresponde a Gónzalez y los asistentes, un grupo chileno, bastante particular y que vale de todas maneras ser escuchado.
Cuando comprendí que un poema, lo que busca es producir una reacción casi instantánea después de ser leído, comprendí que hay que abrirse a sentir, a leer y no preguntarse que significa o que quiso decir el autor cuando escribió esto; sino aprehender esa sensación, ese escalofrío, esa emoción o esa nada que te provocó leerlo (o escucharlo en este caso) por primera vez... los dejo con el Centinela(*)...


Por calles y plazas buscare al amor de mi vida,
vi a la roca convertirse en arena,
vi al río luchar contra la cascada,
vi al hombre volverse niño

(Coro)
Busqué y no lo hallé,
me dormí en la maleza,
los centinelas me encontraron
los que hacen la ronda de la ciudad y les pregunté:
hey? ¿no han visto ustedes al amor de mi vida?,
¿no han visto ustedes al amor de mi vida?

Las hojas comenzaron a caer sobre mis años
los días se marchitaron a mi paso,
la luz se fue debilitando
y mi amor se fue enfriando
Larga ruta fue la que nos trazó el destino

(Coro)

Mis huellas las tapó la arena
mis trazos se los llevó la nieve
los amores pasaron y yo permanecí
Ahora lo único que escucho
es el silencio que lo acalla todo
con su música secreta

(Coro)


(*) No puedo asegurar que esta canción o poema no corresponda a algún poeta “famoso” o conocido y si es así, rectifiquen mi error...

07/04/06

Una visión acerca del "Quijote de la Mancha" (La verdad sobre Sancho Panza)

medium_435px-don_quijote_and_sancho_panza.3.jpg Mucho se ha escrito, hablado y analizado en relación a uno de los mayores clásicos de la literatura, como es "El Quijote de la Mancha" y la verdad es que los análisis que se generan en torno de esta obra oscilan, de lo explicativo a lo simbólico, lo cual encuentra uno de sus casos (episodios) más extraños, en la fundamentación "explicativa literaria" que genera Franz Kafka por medio de su pequeño texto llamado "La verdad sobre Sancho Panza", el cual se incluyó originalmente dentro de la recopilación de cuentos bajo el nombre de la "Muralla China".
Me refiero a este texto como una fundamentación "explicativa literaria" ya que Kafka, explica al Quijote de la Mancha, no desde la obra en sí, como sería el hecho de basarse en esta y de allí inferir y comentar en torno a esta, como tan hermosamente lo hace Dostoievski en "La mentira se salva de la mentira"; sino que de la obra literaria, crea otra pequeña obra literaria, que pretende explicar la génesis del "Quijote de la Mancha" basándose en la figura de Sancho Panza, como el genio y creador del demonio del Quijote. Entonces en definitiva nos encontramos ante una verdad literaria, que no posee intenciones de transformarse en una explicación simbólica, sino simplemente en una "explicación literaria", es decir en un relato. El cual presento a continuación:

 

"Con el correr del tiempo, Sancho Panza, que por otra parte, jamás se vanaglorió de ello, consiguió mediante la composición un buen número de novelas de caballeros andantes y bandoleros, escritos durante los atardeceres y las noches, separar a tal punto de sí a su demonio, a quien luego llamó Don Quijote, que éste se lanzó inconteniblementemedium_fig61ssss.3.gif a las más alocadas aventuras, pero que en ausencia de un elemento predeterminado que debía haber sido Sancho Panza, no dañaron a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió serenamente, tal vez a causa de cierto sentimiento de responsabilidad, a Don Quijote en sus correrías, de lo que obtuvo un gran y provechoso entretenimiento hasta su muerte. (1)" 

 

"Ya el solo hecho de que Sancho, esa encarnación de la sana razón, de la prudencia y la áurea medianía se consagre a ser amigo y compañero de aventuras del más loco de los hombres, él precisamente y no ningún otro es notable.(2)". Es notable la apreciación que genera Dostoievski, pero desde allí Kafka "edifica" su verdad, o mejor dicho "la verdad de Sancho Panza". Ya que como explica en el texto, Sancho a creado múltiples novelas y con ello a logrado espantar a su demonio, es decir lo podemos entender como el escribir "para liberarse", de aquello que lo oprimía y acongojaba, lo cual desencadenó en la figura del Quijote como la representación de la represión de la personalidad de Sancho siempre cauto y prudente, es decir que representa perfectamente su antítesis. Es por esto que Sancho se siente responsable por la suerte del Quijote, entendiéndose así su lealtad; por otra parte, podemos entender que a pesar de las aventuras más alocadas, estas siempre resultan inocuas, sin sentido ni relevancia, ya que al parecer Sancho se divierte encerrando a Don Quijote en un absurdo, del cual solo el puede auxiliarlo y brindarle su apoyo, a pesar de que Sancho Panza "se pasa todo el tiempo engañándole como a un niño y no obstante, esta plenamente convencido del talento de su amo...() y ni una sola vez pone en duda que aquel habrá de conquistar algún día una ínsula para regalársela (3)".
Es así como Sancho no se aleja de Don Quijote, por que vive con y por él, como el motor de una vida que tuvo una gran entretención en la invención y en la escritura, hasta el día de su muerte...


Notas: 
(1) Kafka F. "La verdad de Sancho Panza" (Texto completo) en La muralla China y otros cuentos.
(2) Dostoievski F. "La mentira se salva de la mentira" en Diario de un escritor. Pág. 210.  
(3) Dostoievski F. "La mentira se salva de la mentira" en Diario de un escritor. Pág. 210.

30/11/05

La transfiguración “apostólica” en Dostoievski

medium_otero72a.jpgCerca de los veintisiete años Dostoievski entra en un periodo por decirlo menos complicado de su vida; apremiado por sus acreedores, reñido con sus amigos y con una carrera literaria que iba en descenso, luego del gran éxito alcanzado algunos años antes por medio de su obra “pobres gentes”, su vida parecía ir en una irrefrenable “caída”.
Es por aquellos años, para ser más preciso en 1847 cuando Dostoievski comienza a hacerse partícipe en un grupo de crítica “subterránea” al gobierno, el cual se juntaba periódicamente, a discutir obras literarias, además de la tiranía, la censura, el poder político del clero ortodoxo, la miseria de los campesinos, etc. Estas veladas a pesar de su carácter secreto, eran bastante “comentadas dentro de los círculos intelectuales”, y es así como Bakunin comentara a este respecto que eran unos “anodinos desocupados que hacen socialismo literario”.
Un día debido a la irresponsable confianza de los partícipes de estas reuniones, se unió a ellos un italiano, el cual posteriormente resultaría un espía del gobierno, el que preparó un extenso informe acusatorio sobre cada uno de los que allí participaba.
Es así como en abril de 1849 en una de sus tantas reuniones se pactó la publicación de un diario clandestino, el cual promoviera sus ideas; luego de aquella reunión que sobrepasó la medianoche todos los asistentes se retiraron a sus hogares, aquella noche había mucha niebla y llovía. Dostoievski llegó a su habitación cerca de las cuatro de la mañana y se acostó sin desvestirse. Luego de una hora, la puerta de su habitación es derribada y un gendarme le ordena que se de preso. Luego de aquello es llevado a la fortaleza de Pedro y Pablo, en San Petersburgo, donde se encuentra con los demás partícipes del grupo.
Es el 16 de abril de 1849 y Dostoievski es encerrado e incomunicado en un calabozo, oscuro y húmedo. “Estoy prisionero, y no sé por qué. No he cometido ningún crimen, y con todo, sin ver la luz y privado de mi libertad, me siento ahora ¡más libre que nunca!”. Es desde allí donde ocurre la transfiguración más importante y clave en la vida y en el arte de Dostoievski. Es como si el destino siniestro del cual era parte en ese instante viniese a salvarlo de las deudas y de los problemas, pero quizás eso no fuese lo más importante, ya que fue como si el destino viniese a redimirlo y a mostrarle la senda que debía seguir, a través del sufrimiento y el dolor encontraría la redención. El destino vino a enseñarme “que el Todopoderoso me envió a esta prisión para revelarme aquello que más vale en la vida, y sin lo cual no podemos vivir: la justicia del pueblo”. Bajo la influencia de aquellos estados mentales es como Dostoievski se transformó en un “apóstol bíblico”.
El proceso del caso duró hasta agosto de 1849, donde se encontraron inocentes a los inculpados, pero el Zar Nicolás I por medio del ministro del interior pidió que se revisara el caso, lo cual arrojó que en segunda instancia de los 28 acusados que habían sido absueltos, ahora siete de ellos fueran condenados a trabajos forzados en Siberia, siete liberados y los otros quince condenados a muerte. Luego esta sentencia fue nuevamente revisada, quedando todos condenados a muerte por el auditor general, eso sí el cual recomendaba al Zar, “que se conmutará la pena a trabajos forzados en Siberia a todos”. Lo cual sucedió, pero ninguno de los acusados lo supo.
Eran los días de navidad, exactamente el día 22 de diciembre al alba los sentenciados fueron trasladados al cuartel regimental Smenosky, en donde “los hicieron apearse de los carros blindados, y se les fue alineando contra el basamento de una gran plataforma patibularia, frente a la que se extendía una enorme explanada del campo de ejercicios militares, cuya muralla, a distancia, se veía coronada de curiosos: una multitud se había reunido misteriosamente, con ese instinto con el que las moscas presienten un muerto. Rompiendo el silencio de la madrugada, se pasó lista a los condenados. Después de un angustioso silencio una voz monstruosa, titubeante y tartamuda, fue leyendo el veredicto. Tras leer la sentencia de cargos y el nombre de cada condenado, resonaba la pena fatídica: ¡a muerte!. Así oyó Dostoievski su propia condena (1)”. En ese instante reflexionó sobre la “gracia” (don) de la vida, apreció el vivir para fructificar. ¿Y si no muriese? ¡entonces cada minuto sería una existencia nueva! No perdería ninguno y los contaría todos para no malgastar ni uno solo... Y de pronto sobreviene el milagro, y una voz distinta a la que los condenaba dice: “en su infinita clemencia, su majestad emperador les perdona la vida...”
Allí Dostoievski, comienza su resurrección y tras esa experiencia, ya no cabía duda, todo lo sucedido había sido por intercesión divina. No importaba ser condenado a trabajos forzados en Siberia, o el hecho de tener que andar engrillado de los pies día tras día, nada importaba, tenía una vida nueva que le había sido regalada por gracia. Sería en Siberia donde su única compañía sería un Nuevo Testamento, lo cual indudablemente marcó su vida y su obra. 
Todos lloraban todos estaban abatidos después de la simulación de sus propias muertes, menos Dostoievski que le escribía a su hermano: “ no estoy abatido, ni he perdido el valor. La vida es la vida dondequiera que haya un hombremedium_kkk.jpg vivo junto a otros y reside dentro de nuestros corazones y no dentro del mundo que nos rodea... (...) el mantenerse firme en cualesquiera circunstancia, sin cobardías ni titubeos, eso es ser hombre y vivir (2)”. De allí en más, Dostoievski no dejaría su fe, aunque siempre se debatía con ella y de ese debate nacerían sus mejores y más bien logradas páginas como (sólo por dar unos ejemplos) la conversación con el diablo que sostiene Iván Karamazov, en los Hermanos Karamazov o la (a mi criterio) autobiográfica redención de Rodion en Crimen y castigo. Quizás a muchos inquiete e inclusive moleste “el escape religioso” de Dostoievski, y esto debido a que no muchos conocen la transformación que vivió éste por una experiencia tan fuerte como la anteriormente descrita, ya que si bien no se puede estar de acuerdo con la salida religiosa que propone Dostoievski, es innegable que es allí donde nace y reside toda su fuerza, en la contradicción. La contradicción de un hombre atormentado y agradecido de una vida que en un instante de su existencia pensó que se le escapaba...   

 

Notas:

(1) Millán, I. (1960). Estudio preliminar en Novelas y cuentos: Dostoievski y Tolstoi. Clásicos Jackson. Buenos Aires. Pág. 23.
(2) Íbid. Pág. 25.           

28/11/05

Sobre el leer...

Muchas pueden ser las razones por las cuales uno se incia en lectura, pero al menos en mi caso fue azaroso (y todavia lo sigue siendo). Muchos (me) preguntan y se preguntan por qué leer tanto o libros que no son lo que "tenemos" que leer en la universidad y la respuesta es simple, por que solamente leo lo que me gusta y me produce placer. Es así como casi todos y casi nadie lee, hay algunos que cuando muy niños los incentivaron a leer y desde allí leen con regularidad y poseen un vagaje considerable respecto por ejemplo a literatura universal, pero la gran mayoría (da la cual no me excluyo) hemos leído bastante poco. Quizás la clave está en no leer lo primero que cae en nuestras manos, sino que ser un poco más selectivo a la hora de leer, ya que leyendo algunas obras que son "clásicas", podemos comprender o inbuirse dentro de los caminos que nunca pensamos recorrer.

Es cierto, un autor o un libro son una cadena que eslabón a eslabón, nos va enlazando con más y más autores y libros, es por eso, que el leer se transforma en algo casi infinito.  De hecho pase el tiempo que pase, cada vez se va sintiendo que se conoce más de literatura (por ejemplo) pero que se ha leído realmente poco con respecto al universo de posibilidades que existen por leer. Es así como muchas veces se cae en el desánimo y en la decepción, no se sabe qué leer o para qué, si al final de cuentas al igual que el universo, solo conoceremos un pequeño pedazo de este. Quizás la respuesta sea simple o simplista, pero al igual que un niño que conocí que cuando se le quería leer un cuento, hacía callar a sus padres y a quienes querían leer un cuento, así podemos decirnos ante todo aquel que quisiese decirnos (o contarnos) que "no vale la pena" leer por la finitud y limitación de nuestro acto. Pero no hay nada mejor que sentirse luchando sin esperanza, pero feliz, como el feliz Sísifo.  

02/10/05

¿Qué es literatura? (Una reflexión preliminar)

medium_kafka_draws.jpegSi comenzamos desde una perspectiva sumamente básica, tenemos que la literatura se podría definir desde tres ámbitos, desde los que la crean, los que la consumen (lectores) y los que teorizan sobre ella. Cuando nos referimos a qué es la literatura, nos referimos a su significado o su valor que es asignado de parte de un escritor, intelectual o de un simple lector.
Mucho se ha escrito sobre qué es la literatura, principalmente desde la perspectiva de los escritores, y estos reniegan en la mayoría de los casos de un concepto único y globalizante, sino que más bien llegan a transformar la literatura en un “arte” que no es más ni menos que eso, es decir se cae en una eterna tautología, de decir que la literatura es simplemente literatura. Lo cierto es que cuando se pretende conceptuar de manera rígida la literatura, se cae en un formalismo, que llega a ser “frío” y sin sentido, ya que la racionalización de esta no conduce a nada más que a un simple concepto vacío. Si pensamos desde la perspectiva del lector, podemos decir que la literatura se siente y por ende se describe de manera tan personal, que hablar de ella en términos formales, llega a carecer de importancia. 
Lo concreto es que a lo largo de la historia se han construido y se ha hablado acerca de la literatura, desde los que dicen que la literatura es un compromiso (Sartre) hasta otros que han planteado “Yo soy literatura” en el caso kafkiano, ya que en lo referente a los escritores aunque en muchas veces difieran, confluyen en que la literatura se conforma como un modo de vida y quizás la literatura sea el reflejo más propio y personal de la realidad parcial o universal, de la cual hay que hablar y socializar. Es imposible desentenderse a la vez de la intencionalidad de trascender que contiene el acto de escribir, ya que este representa siempre el afán de ser leído y de que otros piensen y se reflejen en lo que se escribe. Pero quizás solo se escribe y tiene sentido la literatura cuando es sincera y pura, cuando no busca trascender y solo busca su propio consuelo y auto-reproducción, cuando como en Kafka es preferible quemar todo lo escrito, para que nadie, nadie, lo lea (1).


Notas:
(1) En una hoja dejada por Kafka a su amigo Max Brod, sobre su escritorio, le dice “Querido Max, mi última petición: todo lo que se encuentre en mis cosas, sean diarios, manuscritos, cartas propias y ajenas, dibujos, etc., debe ser quemado sin dejar nada y sin leerlo; lo mismo harás con todos los escritos o dibujos que poseas o que tengan otros, a quien se los pedirás en mi nombre. Sino quieren entregarte las cartas, que se comprometan por lo menos a quemarlas, ellos mismos. Tuyo, Franz Kafka.”