16/02/07

Globalización como eslogan y consigna (Parte II)

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Beck aborda con claridad el problemático tema de la globalización, en tal sentido sostiene que “Globalización” es la palabra (a la vez eslogan y consigna) peor empleada, menos definida, probablemente la menos comprendida, la más nebulosa y políticamente la más eficaz de los últimos años y, sin duda también, de los próximos. Ya que no es de extrañar que los problemas, los beneficios, o lo bueno y lo malo que le acontezca a un país sea en nombre o sea causa de la “globalización”; y el problema siempre comienza cuando se empieza por preguntar ¿qué es la globalización?.
Ulrich Beck  presenta una globalización caracterizada por varios elementos y en diferentes aspectos: Economía, Información, Trabajo y Cultura entre otros. Muestra que esta situación se configura en el pasado desde varios aspectos resumidos en el Manifiesto Comunista (Engels-Marx) donde se evidencian: El papel revolucionario de la burguesía, una idea de explotación del mercado mundial mucho más antigua de lo que se pensaba, muestra la similitud entre los Neoliberales y los Protomarxistas en la medida en que sus doctrinas son extremadamente parecidas y finaliza evidenciando que la idea de una visión estatal-nacional ya ha sido criticada desde el capitalismo industrial, pues el conflicto de poderes entre las grandes poderes económicos y los estados empezaba a evidenciarse.
Desde su visión aporta lecturas sobre el papel del estado como una autoridad ordenadora que ostenta el poder. El orden social es entonces un orden estatal que configura sociedades estatales a lo largo y ancho del globo. Dichas sociedades tienen espacios de intercambio delimitados y subdivididos en totalidades internas y donde conviven identidades colectivas tales como las Clases, los cuerpos religiosos, las etnias, entre otros. La homogeneidad interna permite la creación de estructuras de control en la medida en que las prácticas sociales pueden ser etiquetadas y reguladas desde el punto de vista nacional.
Para Beck las sociedades estatales (tradicionales) que han sido configuradas por la modernidad, se han visto influidas por la idea (nueva) de las “sociedades transnacionales”, en donde las alternativas para comprender la globalidad surgen cuando se ponen en tela de juicio los supuestos fundamentales, las imágenes de lo social y principalmente el concepto de identidad nacional e individual.

 

¿Y en dónde está el Estado?
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Si hablamos del Estado en estos tiempos, tenemos que empezar refiriéndonos que este poco a poco, ha ido emprendiendo la retirada y que su espacio y posibilidades de maniobrabilidad en los mares de globalización es cada día más limitado; ¿y por qué? Al parecer los estados crecen, los índices per capita de igual manera pero los beneficios para el ciudadano común no se ven; es paradójico pensar en esto, ya que se ve a un estado recaudar miles de millones de pesos y pareciese que las condiciones de una gran parte de la población no cambian pero por qué... Los capitales, y las ganancias, entrar llegan y se van, dejando poco en los países, los empleos son mas esporádicos y de menos duración y por supuesto ante esto al Estado solo le queda ayudar “a los más pobres entre los pobres”...  
Los presupuestos del Estado “asistencial” (sistema de pensiones, de la ayuda social, la política municipal de infraestructuras, el poder organizado de los sindicatos, etc.) se disuelve bajo el fenómeno político de la globalización...

 

29/12/06

Globalización: una paradoja flagrante (Parte I)

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El comercio directo con las autoridades no era demasiado difícil, pues tan perfectamente organizadas como estuvieran, no tenían nunca que defender más que objetos invisibles y lejanos, en nombre de señores así mismo lejanos e invisibles...”

Franz Kafka

 

La globalización como proceso mayoritariamente económico, no es ajeno a la vida en “El Castillo” de Kafka, en donde resulta siempre identificable el último eslabón de la cadena, un funcionario que atiende pero que no resuelve y que defiende y proclama ideas invisibles y lejanas, que en la mayoría de los casos no le pertenecen. La desarticulación del poder en “redes” de poder o de información —como plantea Castells— va otorgando día a día la sensación encontrar siempre el fin de una cadena, pero nunca poder encontrar donde está sujeta ésta. Las empresas con filiales y sucursales por todo el mundo, se mueven rápida y sorpresivamente, dependiendo de las ganancias; ganancias para hombres que nunca se ven y que están allí, formando conglomerados que hoy por hoy son dueños de gran parte del  mundo.
 Procesos como los antes descritos se enmarcan dentro de la globalización, en donde las barreras, ya sea arancelarias, de capitales y hasta de personas, ya no parecen existir; el “Estado de bienestar” se ve frente a un gran dilema, cada vez va perdiendo mayor maniobrabilidad en un mundo en el cual es cada vez más global y donde sus esfuerzos la mayoría de las veces solo se traducen en “palear” los efectos que produce una globalización que promete inclusión, pero día va relegando a personas o países que literalmente “no se pueden subir al barco”.
Mediante la expresión “David no sabe donde esta Goliat”, García Canclini, advierte que a través de estructuras institucionales, organismos de toda escala y mercados de bienes materiales y símbolos, la globalización es más difícil de identificar y contrarrestar que cuando las economías, las comunicaciones y las artes operaban dentro de un horizonte nacional.

 

Nociones básicas de la globalización

 

La globalización es un término moderno especialmente usado para describir los cambios en las sociedades y la economía mundial, que resultan como consecuencia de un incremento gigantesco en el comercio internacional y el intercambio cultural. Se puede definir este proceso como "un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial".
La globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red". En éste marco se registra un gran incremento del comercio internacional y las inversiones, debido a la caída de las barreras arancelarias y la interdependencia de las naciones.
Para Manuel Castells se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no solo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados....


 

27/03/06

De la condena auto-impuesta... ( “Reflexiones” sobre el suicidio)

medium_suicidio3.jpgA raíz de unas estadísticas sobre suicidios en la Región Metropolitana (Chile) que encontré hace unos días en una revista fechada del 2001, nació en mi la idea de escribir algo en relación a este tema. La verdad es que siempre me ha provocado cierta inclinación el tema, por lo cual ha sido parte de mis conversaciones, escritos y lecturas. Y la verdad es que NO deseo hacer un estudio crítico ni exhaustivo al respecto, sino solamente dar a conocer algunas de MIS impresiones respecto al suicidio.

Quisiera tomar las estadísticas de la revista Lat. 33, con fuente en el Servicio Medico Legal, como una forma de guiar el camino y sin ninguna intención de prolijidad (ya que los datos fechan de 1999). De manera tal, de generar observaciones particulares respecto al tema. Es así como se puede establecer que:


SUICIDIOS EN SANTIAGO 1999

- Por envenenamiento:                     16(H)       15(M)

- Por ahorcamiento:                        358(H)       44(M)

- Por arma de fuego:                        71(H)       11(M)

- Por instrumento cortante:                 2(H)         1(M)

- Por otros medios                            23(H)         3(M)

(salto de altura, arrojarse delante de un objeto en movimiento)

         TOTAL                                  470(H)      74(M) =   544
        

544 no representan un gran porcentaje de los habitantes de Santiago en las cifras, pero si significan muchas personas que eligieron no seguir. ¿Por qué no seguir? Son tantas las posibles respuestas que es imposible señalarlas todas, pero hay algo en las raíz del problema que me interesaría analizar; creo que las personas que se suicidan, no actúan con una premeditación o una planificación exacta, a mi entender el suicida es un persona que logra ver (y vivir) en medio de la niebla, la cual en sí es permanente, pero llega un instante en el cual la niebla es cegadora. Ya que existen tendencias suicidas, las cuales se ven detonadas por ciertos episodios y circunstancias, la mayoría de estas de improviso... Y la circunstancia más recurrente debe ser la soledad, la de no sentirse parte del mundo, la de sentir “que si no existiera o muriera todo seguiría igual y quizás a nadie le importe mucho”; son situaciones como esas las que detonan los “intentos de suicidio”, es realmente chocante ver los cortes en las muñecas de alguien, es una de las imágenes más incrustadas que tengo en mi mente y sin embargo, para sorpresa de muchos “ella” parecía la persona más tierna, alegre y vivaz del mundo, pero fueron tres las veces que intentó cortarse las venas...

Son personas totalmente normales, no distinguibles, pero que cargan con un dolor auto-impuesto y destructivo. “El no sentirse importante para algo o para alguien” es una de las razones que considero como más relevantes, por que querámoslo o no, todos buscamos ser importantes para alguien y todos buscamos que alguien sea importante para nosotros, aunque como es consabido ese camino está lleno de altos y bajos... Pero por otra parte es innegable que hay personas, que están cansadas, agobiadas, que no logran ver más allá de sus narices, son esos casos los que implican en mí una gran paradoja. Por que problemas tenemos todos y de los más variados, pero hay ocasiones en las cuales el suicidio significa el descanso, el fin de algo insoslayable o insoportable y el comienzo de una vida mejor (entiéndase esto en término de personas que creen en la trascendencia) o de la nada, el fin de todo... Y son en esos casos, en donde me cuesta juzgar, por que nadie sabe lo que sentía el suicida dentro suyo para hacer lo que hizo, ni menos lo que significó el terminar “por fin” con una vida que le carcomía día a día...

El suicidio, representa una dualidad enorme entre la cobardía/valentía, ya que está bien, son cobardes, al querer arrancar de los problemas, al optar por “el camino más fácil”; pero todo aquel que piense si podría atentar contra si mismo, tirándose un balazo o atándose una soga al cuello, verá que no es una decisión fácil, que obviamente está llevada por la desesperación, por la angustia y por la pena, pero que en algún grado reviste grandeza (aunque solo sea literariamente hablando)...

Es extraño como el suicida busca alejarse del “dolor” de vivir, de sus penas y angustias, por medio de más dolor. Es así como se entienden que muchos “intentos de suicidio” busquen una suerte de vuelta a terrenidad, por parte de los propios que se auto-infieren heridas, además de significar un llamado de atención para quienes los rodean. De esta manera podemos entender que un ínfimo porcentaje de las muertes (*) son a causa de objetos corto-punzantes, ya que estos son los que producen mayor dolor y padecimiento, transformándose en la mayoría de los casos en señales imperiosas de ayuda...

Una de las cosas que llamó poderosamente mi atención a primera vista, fue el hecho que medium_7_261_maniqui_ahorcado.jpggran parte de los suicidios sean por ahorcamiento, ya que resulta algo “horrible” alejarse del dolor, por medio de una asfixia que en algunos casos no es tan breve y que ofrece un espectáculo tan fuerte, como es el hecho de ver a una persona colgada, con la lengua salida y que llega hasta cerca (o más abajo) de su mentón... ¿Por qué morir de una manera tan cruenta? Ya que si se piensa “fríamente” un balazo en la cabeza certeramente colocado, es instantáneo y no existe tiempo para el padecimiento... La respuesta es sencilla, no todos disponen de un arma y además el ahorcarse puede hacerse con “cualquier” cosa, una soga, un cable, un cinturón, una corbata o con casi cualquier prenda de vestir, es el medio más a mano y por ello el más utilizado...

         Los mayores casos de suicidio se dan en hombres (*) 470 de ellos, ¿y a que debemos esto? No lo sé, siempre por antonomasia se ha intentado colocar a la mujer como la frágil, la vulnerable y la cual hay que proteger, pero siendo sincero (y a título personal) creo que es el hombre el que se ve menos posibilitado a solucionar de buena manera sus conflictos internos y al que irremediablemente le cuesta más abrirse al diálogo y a la manifestación de sus problemas y angustias; por lo cual es él, el que va ahogándose paulatinamente en sí mismo, sin encontrar un salida y sin pedir ayuda, hasta que toma la “solución” de suicidarse. Además es el hombre al que no le gusta dañar su ego, viéndosele débil o con problemas, triste o llorando, ya que arraigado está que “los hombres no lloran”, pero los hombres querámoslo o no, sufrimos y lloramos igual que todos...           

Albert Camus sostenía que el único problema filosófico real era el suicidio, ya que no entendía como alguien no iba a querer vivir... Es verdad, pero sin querer justificar, se me es tremendamente entendible por qué alguien se suicida; y quizás lo único que nos queda es cuidar y preocuparse de las personas con las cuales nos relacionamos, por que muchas veces las personas no esperan gestos muy magnánimos de nuestra parte sino solo que les escuchemos, que estemos a su lado, que los miremos o que les sonriamos, por que a veces lo que más busca una persona, es sentirse parte del mundo...

 

(*)Remitirse a las estadísticas de suicidios en Santiago de 1999 del Servicio Médico Legal. 

10/03/06

Sobre el perdón y el olvido...

 

medium_intere10.4.gifEn mi corta vida, he presenciado y he sido partícipe de múltiples circunstancias en las cuales las personas (o yo mismo) nos hemos visto frente al tema del perdón; es por esto aunque suene atingente a mi blog, creo que sería importante dejar plasmadas algunas reflexiones que pueden ser de utilidad para alguien o quizás para nadie...
Siempre dentro de nuestras vidas estamos ante muchas posibilidades de elección, siempre elegimos, siempre diferenciamos, siempre distinguimos y solo así podemos tomar decisiones que si bien “no cambian la vida” la llevan por una bifurcación... es como cuando estás frente a un letrero que te indica dos caminos, debes escoger uno, los van a llegar a un final, pero siempre hay uno más difícil, más largo y cuando uno está en él, en realidad desearía haber tomado el otro; en ese instante en que ya se sabe como es el camino en que uno se encuentra, pero ya es tarde, nada más queda seguir... Algo muy similar sucede con el perdón cuando el individuo, logra el noble acto de perdonar, sabe que cualquier cosa puede pasar, pero se arriesga igual...
 Es innegable que muchas veces, las personas DESEAN perdonar muy sincera y hondamente pero no pueden, algo los traba, hay algo a lo cual tenemos miedo y eso es quizás mayor problema del perdón, EL OLVIDO. Quizás todos somos capaces de perdonar y perdonar tierna y sinceramente pero olvidar es un proceso, el cual transcurre casi como procesión dentro de cada uno y que probablemente nunca llegue a su fin. El olvido representa un paso más allá del perdón y en donde al parecer todos fracasamos alguna vez. “Yo puedo perdonar el hecho que me hayas traicionado, pero difícilmente puede olvidar el hecho de haberme traicionado”, la confianza y la seguridad se alejan lenta y irreversiblemente de la persona que nos ha quebrantado lo más hermoso que puede existir entre dos personas la confianza y la complicidad.
 Alguna vez una persona muy sabia y muy preciada para mi (mi tía), me contó una especie de alegoría, metáfora, en realidad no lo sé muy bien, pero que realmente me llegó muy profundamente en un momento muy complicado de mi vida, y sin saber ella lo que me pasaba, me contó: “que una vez, un hombre de mucho esfuerzo había comprado una hermosa mesa, para su hogar. La mesa era de la madera más cara que se podía conseguir en esos tiempos, una mesa que parecía estar tallada a mano; y el hombre en su alegría invito a muchos personas a contemplar su orgullo, su mesa. Uno de esas personas estando en frente de la mesa y provisto de un martillo y un formón, le saca un pesado pequeño a la mesa; el dueño de la mesa estupefacto le pregunta por qué lo ha hecho, el hombre le dice que fue un arrebato, que no quería hacerlo, que nunca quiso ofenderlo y menos hacerle sentir mal. El dueño de la mesa, que era un hombre juicioso, luego de algún tiempo pudo perdonar al hombre que le había causado aquel daño. Después del hecho busco por todos los medios de tapar ese pedazo que le habían sacado a su mesa, trato de poner un pequeño pedazito de madera, pero no pudo encontrar ninguno que siguiese las mismas líneas y formas de la madera original, trató de rellanar el agujero con pastas y rellenos, pero se notaba desde lejos la pequeña falla que tenía su antes hermosa mesa. Hasta que se rindió: ¡no hay como cubrir ese agujero! Y fue así como puso un florero en su mesa, pero no sirvió de mucho por que cada vez que veía el florero sobre su mesa, sabía que de todas maneras debajo de este estaba ese agujero que arruino su bella mesa. Un día su mujer le dijo:”no te preocupes hombre, si la mesa igual sirve, igual cumple su función, igual comemos en ella, aún desempeña la función para la que fue hecha y para la que la compraste”, si tienes razón, pero después de lo que pasó ya no es la misma mesa y NUNCA LO SERÁ”...
 Todos somos capaces de perdonar una afrenta pero que esta desaparezca y logre que las cosas (sentimientos) entre dos personas se mantengan es muy difícil, no imposible, pero difícil. Muchas personas a veces pensamos que perdonando ya hemos dado el paso más importante y que lo otro solo “es cuestión de tiempo” pero hay cosas que el tiempo no borra y que lo mejor sea aprender a llevar esas “heridas” que aunque cicatrizadas, siempre quedaran allí en tu piel como una indeleble muestra de que allí algo pasó y difícilmente podamos hacer como si nunca hubiese pasado nada...(*)

(*) Con amor a Felice.

28/11/05

Poder, como inclusión y exclusión

medium_kafka2.jpg¿Hay un servicio de control? —pregunta K. al alcalde— solamente un extranjero puede hacer una pregunta así, ¡Todo es un servicio de control en el Castillo! (1) ” ingenua y sagaz a la vez, la pregunta del protagonista del Castillo, ya que en aquella obra como en nuestra modernidad, no podemos distinguir que nos controla y que no. Qué es diversión y que es un dispositivo de control, quién sabe lo que hago o compro: por que hoy por hoy, todo está en “línea”, si tengo tarjeta de crédito por ejemplo, se sabe exactamente que compré y donde, si hablo por celular saben a quién llamo e inclusive donde me encuentro, es decir, mi privacidad, mi individualidad no existe.
Subrepticiamente el control es férreo e inclusive horrendo si se piensa, ya no se necesita alguien que nos de latigazos en la espalda para que hagamos o dejemos de hacer algo, ya que los dispositivos de control son más subrepticios y menos concientes, ya que por ejemplo, “bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación (2) ” ya que elegir dentro de una gama de ofertas, que el mismo mercado o el estado genera, no significa libertad, sino elección de bienes y servicios que solo perpetúan y legitiman necesidades que en la mayoría de los casos nos son impuestas, es decir como plantea Marcuse falsas necesidades. Irrisoriamente la frase de 1984, adquiere mayor valor que nunca, “la guerra es la paz y la paz es la guerra”.        
Nadie lo retiene, pero tampoco nadie lo expulsa (3)” así le respondió el alcalde al agrimensor K., en el Castillo y es así como funciona el poder sobre el individuo. Ya como bien se dijo anteriormente el discurso de la modernidad plantea el hecho de la libertad como hilo central, debido que se puede hacer lo que uno desee, pero lo que desee dentro de los parámetros ya establecidos y si no estás dispuesto a jugar el juego que te plantean, nadie te retiene. Es así como el poder incluye y excluye al individuo, ya que por una parte le ofrece el mundo a sus pies, pero por otro, lo vigila atentamente para que esté juegue dentro de las reglas y los límites que el ha impuesto.
Es simple, el poder te invita a jugar y si quieres te “subes al barco” o sino no subes en él, el gran riesgo es que si no subes, navegarás solo y contra la corriente, no hay nadie más haciendo lo que estás haciendo, y lo más probable es que fracases, por que no hay nadie que haya sobrevivido, pero obviamente estás en plena libertad de nadar contra la corriente es decisión tuya. Estás son las opciones del poder y que mejor ejemplo de ello que el discurso de lamedium_bilek1.3.jpg globalización. “La Globalización no es mala, ni buena” está ahí y no podemos negar ello —ese es el discurso— si quieres te embarcas o sino te quedas solo, retrasado y aislado económicamente, pero si quieres puedes hacerlo estás en plena libertad de hacerlo, no te preocupes se te respetará tu decisión. Es cómico decir esto de manera un tanto coloquial, pero no escapa a la realidad, ya que se nos ofrece la globalización como si hubiese chance a elegir, como si en realidad hubiese algo que elegir. Es por esto claro que el poder genera instancias de exclusión o alejamiento de él, pero es casi imposible, al final el mecanismo que perpetua, hace ver una aparente elección, donde no hay más que una alternativa. Es al igual como le plantea el alcalde a K. nadie te obliga, pero nadie te echa... Cómico, pero cierto.


 

Notas:

(1) Kafka, F. “El castillo”.ob.cit., Pág. 99
(2) Marcuse, H.(2001). “El hombre unidimensional”.Editorial Ariel. España. Pág.37.
(3) Kafka, F. “El castillo”.ob.cit., Pág. 111.

16/11/05

La irracionalidad de la racionalidad (una aproximación al probelma)


medium_goya2.jpgLa racionalización de la sociedad depende de la institucionalización del progreso científico y técnico. En la medida en que la ciencia y la técnica penetran en los ámbitos institucionales de la sociedad (...) empiezan a desmoronarse las viejas legitimaciones. La secularización y el desencantamiento de las cosmovisiones (...) son la cara de la creciente racionalidad de la acción social (1) ”. El desencantamiento del mundo fue un proceso “natural” que se generó por los avances de la ciencia y la técnica, pero hubo “algunos” problemas a consecuencia de este proceso. Se puede señalar que el hombre al desmitificar al mundo, se quedó sin arraigo, sin nada en qué creer y ese espacio fue perfectamente aprovechado por la ciencia, ya que no es sorpresa para nadie que hoy por hoy, lo que los científicos dicen es ley, es la verdad, aunque dentro de la misma ciencia todos saben que si se plantea algo, se ponen todos los empeños en que eso se corrobore; es decir se empieza de un supuesto, por ejemplo si A + B = C, yo puedo experimentar hasta que A + B = F, y allí la ciencia comienza a responder —como a mi modo de ver siempre lo ha hecho— o constatar lo que ella se propone en constatar, y ahí estamos en presencia como la ciencia se transforma en ideología, la verdad asumida y generalizada en pos de la manutención del estado o del poder. El ejemplo anteriormente señalado se conecta perfectamente con el mundo orwelliano (2) , en el cual por la disposición del Gran hermano (gobierno o régimen) lo siempre conocido como 2 + 2 = 4, un día se transforma en 2 + 2 = 5, y eso sucede de manera tan natural que todos lo aceptan como si siempre hubiese sido de esa forma. Es por esto que al igual que Marcuse plantea, creo que la fábula orwelliana a sido superada, por que no necesitamos a un Gran hermano que nos controle o nos reprima, ya que la represión es menos obvia, pero mucho más efectiva.
Hoy por hoy nos parece racional intervenir un país y matar miles de personas en nombre de la seguridad mundial, nos parece normal y moderno comprar cosas y tecnología que no nos son imprescindibles, pero que dan status, nos parece habitual que las relaciones no necesiten ser “cara a cara”, ya que si existe tecnología que me permita no salir de mi casa, es más cómodo y funcional. Es racional tener oficinas casi kafkianas, que no parecen tener fin, y en donde los funcionarios trabajan todo el día frente un computador, para hacer de manera más eficiente su trabajo; en definitiva hemos sido transformados en parásitos, que necesitamos una racionalidad para vivir, pero que ella se perpetua y vive independientemente de nosotros, y paradojalmente nos hace asumir algo que nos es ajeno como propio e imprescindible...  


 

Notas:

(1) Habermas, J. (1994). “Ciencia y técnica como ideología”. Editorial Tecnos. España. Pág. 54.

(2) Véase George Orwell, en 1984.

20/10/05

¿El impenetrable Castillo del poder?...

“Cobijado en el seno del rebaño, se desfila por las calles de las ciudades para acudir al trabajo, al pesebre o a la diversión. No existen milagros, sino solo instrucciones para el uso, folletos y normas. Uno siente temor ante  la libertad y la responsabilidad. Por ello se  prefiere morir ahogado tras las rejas levantadas por uno mismo”.

Franz Kafka

 

16.047.476-9 eso o mejor dicho ése número soy yo. No soy Leonardo Vera, al menos para la Universidad, el Banco y el Estado, soy solo una cifra, la cual al parecer es mucho más importante que mi nombre o cómo soy. Un simple número que no significa nada, pero que al parecer dentro de esta racionalidad, es lo único que existe, sin duda alguna “el soy el que soy, se degenera al soy lo que ustedes digan (1)”. Entonces ¿cuándo cambió todo?, ¿cuándo importa más un número que una persona?; al parecer todo cambió con el motor natural y liberador —al menos eso se pensó en un principio— de la racionalidad.
 La racionalidad nos llevó a realizar de manera más efectivas nuestras tareas, ahorrando tiempo y esfuerzo, pero dónde el camino se torció y terminamos en “una jaula de hierro (2)”. Al parecer el principal lema de los tiempos modernos “la libertad” a sido cambiado simplemente por un laizze faire, soy libre o me creo libre mientras pueda mantener un nivel de vida, unas “necesidades” reales o ficticias y mientras el otro no se meta ni interfiera con mi vida, así soy feliz y deambulo por la vida sin más temor ni preocupación que yo mismo. La verdad es que al parecer vivimos alienados, sin siquiera darnos cuenta de ello, ni siquiera sabemos o intuimos que día a día somos más coartados, menos libres, pero irrisoriamente más felices.
Todo nos indica que el poder es algo que está allá lejos, que lo poseen y detentan personas que sabemos que existen pero que nunca vemos. Claro, es el sistema, ése sistema del que todos se llenan la boca y apuntan con el dedo, ése sistema que está posicionado como un ente con vida propia, capaz de mantenerse y perpetuarse a su libre albedrío, un sistema que al parecer está mucho más vivo que nosotros. Parece ridículo caer en el simplismo de decir que el sistema, se mantiene y regula solo, me niego a eso, por que detrás de todo hay un ser humano, alguien o algunos que regulan y legitiman su actuar para y por ese sistema.     
Pero también es cierto que el poder del sistema ya sea político,  o económico, se nos hace difuso e inclusive inalcanzable. No se sabe quién nos condena o quien nos reprime, sólo sabemos que se hace en nombre del estado, del sistema económico o de algo que en realidad no nos atañe, por que no lo entendemos, y por que ni siquiera pertenece a nuestras vidas.
¿Qué es represión y que es libertad en estos días? No lo sabemos, ya que día a día, los sistemas de represión y control son más efectivos y eficaces, ¿pero por qué lo son? Por que son menos concientes y dolorosos, pero están allí formando lo que muy bien proclama Habermas a través de ciencia y la técnica. Son ellas las grandes artífices de este estado de somnolencia en el cual se encuentran los hombres de mi tiempo.
Todo a sido simplificado y procesado para nuestra mayor “comodidad” o facilidad, la información está al alcance de todos, solo es necesario presionar un botón y el buscador en Internet te dará todo lo que buscabas, no necesitas leer nada, todo está allí, solo, copia, pega, cambia la letra e imprímelo, allí está tu perfecto trabajo, lo hiciste en cinco minutos y ya cumpliste, ahí está tu esfuerzo y la nota solamente quedará para el anecdotario... Los más románticos pensarán ¿y el leer para aprender? eso ya no se usa, si todo está a un clic de distancia, no necesito aprender ni retener nada, mejor mi tiempo lo invierto, jugando, chateando o buscando alguna diversión, fácil y ligera, que me mantenga vivo, pero que no signifique más que eso. Es así como hoy por hoy, todo se hace por deber y por costumbre, por sujeción, por adecuación, convención, tradición o por ajuste a un modelo, quedando así el hombre reducido a un simple estar ahí...  

Notas:

(1) Hopenhayn, M. (2000). ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Editorial LOM. Chile.

(2) Teniendo presente el concepto de racionalidad en Max Weber.