06/09/05

Carta de Josef Kafka a Felice

medium_medium_casa_de_kafka.2.jpeg 17 noviembre de 1919

Felice:
Hace mucho deseaba escribir algo que con seguridad nunca nadie entenderá del todo... pero siento que si alguien puede entender aunque sea un poco, esa eres tú...
“Después de ir a ver como emprendías viaje a P... en aquel tren que rompía el aire de la noche y acariciaba suavemente mi rostro, me dirigí como de costumbre hacía mi casa, no eran más de las diez de la noche... Recuerdo que la noche estaba cubierta por nubes y el frío congelaba mis pies...
 No había nada anormal en la ciudad, las pocas personas que transitaban a esa hora parecían como sombras errantes en un mundo infinito y sin sentido, y por supuesto yo era una de esas sombras. Es cuando en ese preciso instante acontece lo que nunca podré olvidar... Tú, en carne y hueso estabas en una esquina esperándome con tus brazos abiertos, nunca te habías ido, eras tú, yo corrí, te abracé como nunca lo había hecho, te besé como nunca lo había hecho y te amé como nunca lo había hecho. Por un instante sentí que tú eras yo y yo era tú, que respirábamos por una sola nariz y que no éramos más que un solo cuerpo. Fue tan hermoso sentir que no éramos dos sino uno, tú me habías tragado por completo y yo vivía dentro tuyo, mientras tú eras feliz estando dentro mío, se había acabado toda distancia, éramos uno solo por siempre... Hasta que en un instante de mi cabeza empieza a correr sangre a chorros, me sentí levemente embriagado y con mis manos trataba de contener la sangre que ahora brotaba por mi boca... Quiero que no siga saliendo más sangre, pero es una lucha perdida, ya todo está dicho, esta vez perderé... Es ahí donde comprendo que esto no es un sueño y caigo muerto al piso... Te busco y no te puedo encontrar, te fuiste y me vaciaste...”

Yo en realidad no te necesito, pero me siento ridículo diciéndote que te vayas... Quédate es mejor así, si la mentira puede seguir, si el engaño puede seguir, si esta farsa, aun puede sobrevivir, sigamos, avancemos y retrocedamos a la vez... Yo aún puedo demostrarte que te amo y que no te amo, aún podemos jugar a no saber lo que hacemos, aún puedes creer que sin mi no hay futuro y incluso aún puedes creer que para callarme lo mejor sería partirme la cabeza con un hacha, sí, como Raskolnikoff... Al final de todo te aconsejo que creas que estamos matando algo juntos de lo cual gozaremos ver como gime de dolor por el suelo... Sí, lo mejor sería que me odiaras y que yo te odiara, o lo mejor sería que nos amásemos tanto, ¿que tú creas verte en mi y yo verme en ti? O lo mejor sería decirte que he comprobado que “lo nuestro” no es más que un relación de mutuo beneficio... Tú buscas placer y no lo tienes, entonces esto es masoquismo, pero no es eso, tú buscas sufrimiento, pero tampoco lo encuentras, tú ¿te buscas a ti misma? Te diré que en mi no te vas a encontrar y menos en ti... Una vez te lo dije son muchos dos para una relación, pero uno son muy pocos... Si ríete, eso quiero, para que comprendas y veas que hay muchas cosas de cierto en esto... Pero ¿qué sería de tú vida o de la mía sin toda esta estupidez?... Sería otra estupidez, peor contada y menos divertida... Entonces ¿qué? Y lo recalco ¿qué? Nos mantiene unidos ¿la costumbre? No creo... Y caemos en la misma conclusión estúpidamente efectiva... Eso invisible que no se puede describir, de lo que no se puede hablar, de lo que nadie entiende, pero que existe, eso que no es amor, eso que es la nada, no lo sé y quizás lo único que sé es que me mantiene unido a ti para siempre...

 (Josef Kafka)

Los comentarios son cerrados