22/10/05

En el desierto

Un Sabio hombre partió un día al desierto, al más árido del mundo, llevando solamente agua para 5 días, además de tres panes para pelear el hambre del que tendría que dar cuenta, por que un sueño así se lo había indicado.
El día antes de emprender su viaje, mientras dormía soñó que a su lado caminaba una oveja blanca y que luego ambos bebían agua de la misma botella... El sueño perturbó mucho al Sabio que lo tomó como otro designio del destino, es así como éste decidió llevar a una oveja de su rebaño, justamente la única blanca que tenía.medium_desiertodesolado600.jpg
El rumor de que el sabio partiría al desierto se extendió rápidamente por el pequeño poblado, nadie entendía nada, a todos les parecía que el Sabio definitivamente se había vuelto loco, uno afirmaba “es una locura ir al desierto sin motivo aparente... y además se va con una oveja, definitivamente nuestro Sabio se volvió loco”, mientras el más anciano del pueblo le decía: “a veces tienes que entender, que no hay nada que entender”.
 Es así como un día, cerca del mediodía el Sabio emprendió su travesía; llevaba su oveja por un lazo que iba amarrado a su mano derecha y en su espalda cargaba un pequeño bolso de cuero de res, en donde se encontraba el agua y su alimento. Varios en el pueblo lo vieron partir, la mayoría se mofaron de su antiguo Sabio, pero el seguía incólume su camino hacia el desierto, mientras el más anciano decía: ¡que Dios te acompañe!
El primer día de travesía por el desierto pasó sin mayores inconvenientes, solo llegada la noche el Sabio se detuvo a descansar junto a su oveja; bebió agua y comió un pan, mientras contemplaba el firmamento que se extendía lo largo de todo el cielo, no podía dejar de preguntarse, ¿cuándo llegará mi turno de convertirme en una de aquellas estrellas?...
Al otro día se despertó muy temprano y emprendió de nuevo su travesía, el sol comenzaba a aturdirlo, mientras la oveja lentamente no podía seguir sus pasos y se detenía con mayor frecuencia. A la mitad de la tarde sus piernas no daban más y se sentó sobre la arena caliente, mientras la oveja jadeaba rápida y desesperadamente... El Sabio quedó rendido bajo aquel sol y durmiómedium_atardecer-desierto-atacama.jpg hasta muy entrada la noche, en donde despertó como después de una larga y tormentosa pesadilla, se comió otro pan y tomó mucha agua, al acabar, se dio cuenta que las provisiones de agua y alimento no durarían más allá de un día... Y al igual que la noche anterior miró el firmamento, y se preguntó ¿a que he venido al desierto? Después de lo cual se dispuso a dormir sobre la arena.
Se despertó con el sol quemándole el rostro, de hecho ya no es muy temprano y se siente muy cansado y sediento, así que decide comer y beber la mitad de las provisiones que le quedaban, después de esto emprende de nuevo su viaje; pero ahora con una tremenda dificultad, la oveja apenas se mueve y tiene que luchar a cada paso para que esta se mueva. Avanza, pero muy poco, el día se le hace infernal y por primera vez desde que partió su viaje piensa que lo mejor era nunca haber emprendido aquel viaje... Por fin la noche cae, la oveja no da más de sí, y cae extenuada sobre la arena, mientras el Sabio procede a servirse el último trozo de pan, y al igual que los días pasados mira al cielo y se pregunta ¿por qué tuve que traer a esta oveja?... Y cuando estaba apunto de beberse la última ración de agua, escucha la respuesta que proviene de una voz ovina, que le dice: ¡por que solo no hubieses venido! El Sabio queda sorprendido y se ríe, pues piensa que su mente le está jugando una muy mala broma, pero la misma voz tembleque le dice: y has venido al desierto a darte cuenta de que estás condenado. El Sabio mira estupefacto a la oveja y esta lo mira con la mirada noble y transparente de los animales y le dice: ¡y te convertirás en una de esas estrellas cuando comprendas tu condena! ¡Cállate tú no sabes nada! Eres simplemente un animal, un simple y estúpido animal -dijo el Sabio- Sí, un simple y estúpido animal que te hace dudar y que te vino hacer compañía, sin pedir nada a cambio, sin oponer ninguna resistencia, que solo te quiso mostrar lo que nunca has querido ver... ¡No es cierto! ¡Tú no tienes razón y nunca podrás tenerla, por que tú no hablas! ¡Oh! por Dios estoy discutiendo con un animal... debo tranquilizarme -se decía el Sabio-. No necesitas tranquilizarte, solo me necesitas a mí, ayúdame, tú eres el único que puede hacerlo, dame esa agua que te resta y nunca te abandonaré, y mañana iremos al más hermoso Oasis que nunca hayas visto, medium_tun_20gabes_20oasis_20sand-dunes_b.jpg¡Bebamos de esa agua juntos, de la misma botella como fue en tu sueño! ¡bebamos juntos como en tu sueño! No, cállate no compartiré mi agua contigo y tampoco te hablaré más -decía el Sabio-. Si no me das algo de agua moriré esta noche y te quedarás solo en medio de este desierto, dime ¿qué harás sin mi?, te ofrezco un Oasis por un poco de agua y un poco de tu piedad, por favor... ¡No!, esa es mi última respuesta, solo me estás engañando con lo del  Oasis, tal Oasis no existe... Y a ¿qué crees que has venido a este desierto? No lo sé -dice el Sabio que juega con la arena que tiene tomada en su mano derecha-, no lo sé y en realidad... y no me intere... ¿Así que no te interesa? ¿Entonces por que seguiste a tu sueño? ¿Por qué me trajiste hasta aquí? ¡Dime! ¿Por qué?, bueno entonces te lo tendré que decir yo, vienes a aprender la única lección que nunca hubieses aprendido si no fuera de esta forma; vienes aprender que puedes ser un sabio, que puede que tus conocimientos sean superiores a los de los demás, que en cierto modo eres autónomo, que no necesitas nada más a parte de ti, pero que a pesar de eso no eres libre... ¡Pero si yo soy libre! Siempre he hecho lo que he querido, vivo a mi manera y doy respuestas a quien viene a preguntarme, por que soy muy Sabio, he aprendido mucho viviendo y viendo a las otras personas, sé más que ninguno en mi poblado...
La oveja lo mira tierna y largamente, no eres Sabio por que aún no ves lo evidente... Necesitas a los demás, sin los demás tus reflexiones no tendrían sentido, los necesitas aunque sea simplemente para verlos desde tu altura de “Sabio”, para reírte de ellos o simplemente para no sentirte huérfano, en este mundo en el que solo eres un actor más dentro de la inmensa comedia terrestre, sí comedia, no eres más que un estúpido bufón que corre en un mundo definido y preparado por Dios... Él es el que se ríe de todos nosotros, pero en especial de aquellos que se creen con poder o con sabiduría, se ríe de aquellos que se creen libres y dueños de su vida, y por sobre todo en este instante se ríe de ti... O sino ¿que significado crees que tuvieron tus sueños? Ninguno, el se río de ti y de mí, hemos venido al desierto a morir... pero quizás  haya una esperanza, bebamos agua de la misma botella, como en tu sueño y el Oasis será nuestro, yo igual lo he soñado, que bebíamos juntos y que al otro día nos bañábamos y bebíamos agua en un hermoso Oasis, créeme, es nuestra única salvación... ¡No! ya te lo dije, no compartiré mi agua contigo... Muere de una vez por todas y déjame solo...
¿Y tú crees que no morirás? Vamos dame agua y los dos nos salvaremos... El sabio se quedó largamente mirando la arena y dibujando sobre ella con su dedo índice, respiró profundamente y le dice a la oveja que sí; lo he pensado y seguiré el designio de mi sueño, todo esto tiene algún sentido y solamente debo esperar un poco más; está bien beberemos juntos... Y si tú me has dicho la verdad mañana estaremos bebiendo en un Oasis... ¡Gracias!, mañana verás que tuve razón y viviremos, te lo aseguro. Y así bebieron los dos juntos agua de la misma botella, hasta que no quedó ni una sola gota, los dos extenuados se durmieron al rato después, sin decirse nada...
Al despertar por la mañana el Sabio se sentía dichoso, por que por fin había entendido lo que la oveja quiso decirle ayer en la noche, ya había aprendido su lección y la lección solo podía transformarlo en alguien más sabio. Es así que junto a la oveja comenzaron de nuevo su viaje que los llevaría al Oasis, la oveja desde la noche anterior nunca más habló y tampoco el Sabio nada le preguntó...
Las horas pasaban lentamente hasta que el Sabio cae rendido sobre la arena, mientras la oveja parece más muerta que viva y el sabio indignado le grita a la oveja, ¡dime! ¿donde está tu Oasis? El animal lo miró débilmente y dio un balido estremecedor, y el Sabio se colocó furioso y le gritaba ¡háblame, háblame! ¡Vamos oveja estúpida háblame! Y la oveja lanza otro balido, pero esta vez muy débil; y el Sabio ya fuera de sus cabales se lanza contra la oveja y le grita “en su cara” ¡háblame, háblame, vamos, di algo! Pero la oveja lo mira con ojos vidriosos y lanza ya un agónico balido... El Sabio llora desconsoladamente y mientras toma a la oveja por el cuello, ahorcándola y zamarreándola de un lado a otro, le grita: ¡muere oveja, muere, de una vez por todas! Hasta que la oveja deja de luchar y de respirar; es allí donde el Sabio suelta a la oveja y se sienta sobre la arena, llorando, y con los brazos alrededor de su cabeza que se encuentra sobre sus rodillas, mientras se dice: ¡este es el acto final de esta absurda comedia!, ¡ojalá Dios te hayas reído mucho de éste, tu bufón!... Gracias por esta, tu hermosa condena...

 

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