02/11/05
El Bestiario de Kafka
“Cuando mono posiblemente conocí la libertad y he visto
hombres que la añoran”
Franz Kafka
Al revisar las obras de Kafka, se puede encontrar una gran alusión y presencia de “bestias” o mejor dicho “animales”, los cuales distan demasiado del típico personaje de las fábulas, los cuales son predominantemente “educativos” o modelos para el actuar humano, sino que más bien se muestran animales que no son más que la representación de las debilidades y angustias humanas, “es así como el animal al parecerse al hombre, también es susceptible al fracaso (1)”. Es en estos relatos donde se presenta una ambivalencia —que plaga toda la obra kafkiana—, ya que los animales a pesar de su condición instintiva (su animalidad) y poca racionalidad, se transforman o lisa y llanamente se nos presentan perros, chacales, topos, monos y ratones como entes de gran inteligencia y sagacidad. Estos animales llenos de dudas, (dudas humanas) llegan a realizar ejercicios mentales y racionales más acabados y metódicos que el propio ser humano y cuando estos se equivocan, no es más que por las pasiones humanas, las que representadas en la animalidad, cierran el círculo del fracaso. Este círculo es el extraño, ya que los animales, quieren y NO quieren dejar de ser animales, y en definitiva lo que se nos quiere entregar a través de los animales, es recuperar la naturaleza del hombre (animalidad), pero también de sublimarla definitivamente.
Mucho se podría decir sobre el bestiario (2) kafkiano, y sobre cada uno de los cuentos en los que son partícipes anímales, desde el más conocido “La metamorfosis” con el escarabajo de Gregor Samsa, pasando por el perro de “Investigaciones de un perro” o por el mono protagonista de “Informe para una academia”o el buitre del relato “El buitre”, hasta llegar a “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” y “La construcción” protagonizada “presumiblemente por un topo”; estos dos últimos relatos están cargados y saturados de la atmósfera kafkiana de la mediocridad (y su aceptación) por un lado y la de desesperación y la condena propia, por otro.
“Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (3)” presenta a Josefina como parte de un pueblo donde no existen rangos ni jerarquías, un pueblo que parece no tener historia, tradiciones ni cantos. Es así como el pueblo se rinde ante el canto de Josefina; a pesar de que todos saben o sienten que su canto no es hermoso, pero es el único que han escuchado. El narrador en tercera persona de este relato hace notar que para algunos el canto de Josefina no es más que un chillido casi molesto, sin embargo el mayor valor de este canto, es el silencio lleno de paz, al que todos acuden irresistiblemente atraídos, dejando de lado todas sus tareas. Lo cual desemboca en que la artista se niegue a trabajar, reclamando su condición, pero el pueblo se niega a sus peticiones. Lo cierto es que el vaivén de amenazas cubren la obra, pasando de las rabietas de Josefina a la poca importancia que le dan los habitantes a su canto, pero son estos mismos los que no se niegan a perder este canto, es así como Josefina cae en el silencio, y “se perderá entre la multitud innumerable de los héroes de nuestro pueblo, y pronto... será olvidada, en una exaltada redención, como todos sus hermanos (4)”. Lo más sorprendente del relato es el hecho de la poca valoración del arte eso es claro, ya que a Josefina se le valora por que es una “ratona que canta, pero su
canto no trasciende la mediocridad de esa civilización roedora; es un canto mediocre para una comunidad mediocre, y en esa consistencia radica todo su arte (4)”. Es así como el arte solo trasciende por que supera la normalidad y la mediocridad de los demás, es decir, “ soy artista o soy superior, solo por que soy menos mediocre, que los otros mediocres”.
“La construcción (6)” presumiblemente uno de los últimos (o el último) cuento escrito por Kafka, cuando ya estaba afectado de una tuberculosis y cuya curación estaba casi totalmente descartada. Está relatado en tercera persona y cuenta las desventuras de un personaje que “probablemente” sea un topo. Vive en el interior de la tierra, rodeado de oscuridad, está orgulloso de lo que ha logrado, ya que ha satisfecho sus necesidades de vida y resguardo en su cueva. Pero un pequeño ruido, lo saca de su tranquilidad y la repetición continua (pero tenue) de este lo hace sentir inseguro y desesperado. Supone sin ninguna justificación, que se trata de un agresor, y una vez que se encuentren que los dos se encuentren dentro de los túneles, habrá un combate, del cual solo uno quedará con vida. Y en el afán de evitar esa contienda, se defiende, crea nuevos túneles, nuevos canales de defensa, planea nuevas estrategias de escape, ensancha algunos túneles, reduce otros, planea nuevos lugares de almacenamiento de comida en caso de ser sitiado, modifica periódicamente sus puestos de seguridad para desorientar al intruso, trabaja febrilmente para protegerse de un inminente ataque; pero intuye la inutilidad de su tarea. Todos sus esfuerzos parecen en vano, el ruido es cada vez más fuerte y más aterrador en el impresionante silencio que reina las cuevas, que pareciera indicarle irremediablemente el arribo del invasor. “El roedor mantenido solo por el instinto de supervivencia, exagera sus idas y venidas, sabe que no puede estar en todas partes al mismo tiempo, y lo que es peor, que el ataque final, al que está decidido hacer frente hasta morir, se puede desencadenar desde cualquier lado y en cualquier momento, haga lo que haga.(7)”
Este estado de angustia continua y permanente se extiende en el hombre o en el topo en este caso, solo por el hecho de existir y sentirse amenazado, de algo que no ve, pero siente que lo ronda, que es superior a él y que lo puede derrotar en cualquier momento, la pesadilla de la vida, paulatinamente va consumiendo al individuo hasta transformarse en una realidad cada vez más cercana. Es así como la contienda nunca se realiza, ya que al cuento le faltan las últimas páginas, pero se sabe que por algunas declaraciones del mismo Kafka, el combate se realizaría y el protagonista perdería, quizás más debilitado por su paranoia y angustia, que por la amenaza del desconocido, pero pierde igual, como Josef K. en el Proceso, la condena, parece correr por cuenta de la propia conciencia del topo o de Josef K...
Notas:
(1) Modern, R. (1986).”Autores alemanes del siglo XVIII-XIX y XX”. Editorial Fraterna. Argentina.
(2) Existe una compilación, que recoge los cuentos de Kafka que tienen relación con los animales, bajo el nombre del “Bestiario”.
(3) Relato incluido en La condena. Editorial Emecé. (1961)
(4) Kafka, F. “La muralla china y otros cuentos”. Editores mexicanos unidos. México.
(5) Hopenhayn, M. (2000). “Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Editorial LOM. Chile.
(6) Relato incluido en La muralla China y otros cuentos. Editores mexicanos unidos. México.
(7) Modern, R. (1986).”Autores alemanes del siglo XVIII-XIX y XX”. Editorial Fraterna. Argentina. 173 pág.
14:29 Anotado en 6. Sobre Kafka | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
















Comentarios
hola me sorprende encontrar a alguien de tu edad en estas lides que se presentan (ojalá lo sean) como una aventura del conocimiento de la condición humana, y qué mejor que desde la admiración (obsesión?, fijación?) que por compartirla no puedo criticarla , hacia nuestro F. K. que pienso, que no sabremos nunca quien fue, pero poco importa si sabemos que significa para nosotros . Para mí : el escritor (por lo menos de los que he leído) que mejor interpretó el absurdo y la sin razón del sistema, curiosamente creado por nosotros, del que no podemos escapar y al que estamos condenados, creyendo que nos aleja de la angustia insoportable de estar solos , estado que irónicamente nos precede a todos. Por tus comentarios acerca de vos mismo entiendo que como yo el día que tuviste un hijo fue el momento en que pensaste que Todo valía la pena por ese momento y que es más que los amamos de ellos mismos, amamos la existencia que ellos nos otorgan .
Algo sobre mí: tengo una vida que por intrascedente es hermosa, amo a mis hijos, me entrego a mis amigos, trabajo en el poder judicial (soy abogada) , amo el derecho del trabajo, tengo un espacio que me pertenece solamente a mí que es el teatro desde lo vocacional (ya no tendré tiempo de hacerlo profesionalmente) pero sí lo hago intensivamente (igual creo que no ganaré ningún premio Ace). No importa, hoy pienso a los 45 años que el poder judicial (irónicamente una institución) me dio la llave (dinero poco pero constante ) para que el ejercicio de la abogacía se transforme en una profesión que con mucha responsabilidad la ejerzo en mis ratos libres, porque para los verdaderos momentos tengo la actuación. Soy de Resistencia-Chaco, provincia cuya particularidad es el registrar uno de los mayores índices de pobreza, también conocida por los indios. No quiero irme de acá , está todo lo que verdaderamente amo. Te quiero y dirás qué ridículo, te quiero porque compartimos Kafka, y porque tu interés me hace renovar esperanzas. Silvia
Anotado por: silvia castresana | 08/11/07
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