29/12/06
Globalización: una paradoja flagrante (Parte I)
“El comercio directo con las autoridades no era demasiado difícil, pues tan perfectamente organizadas como estuvieran, no tenían nunca que defender más que objetos invisibles y lejanos, en nombre de señores así mismo lejanos e invisibles...”
Franz Kafka
La globalización como proceso mayoritariamente económico, no es ajeno a la vida en “El Castillo” de Kafka, en donde resulta siempre identificable el último eslabón de la cadena, un funcionario que atiende pero que no resuelve y que defiende y proclama ideas invisibles y lejanas, que en la mayoría de los casos no le pertenecen. La desarticulación del poder en “redes” de poder o de información —como plantea Castells— va otorgando día a día la sensación encontrar siempre el fin de una cadena, pero nunca poder encontrar donde está sujeta ésta. Las empresas con filiales y sucursales por todo el mundo, se mueven rápida y sorpresivamente, dependiendo de las ganancias; ganancias para hombres que nunca se ven y que están allí, formando conglomerados que hoy por hoy son dueños de gran parte del mundo.
Procesos como los antes descritos se enmarcan dentro de la globalización, en donde las barreras, ya sea arancelarias, de capitales y hasta de personas, ya no parecen existir; el “Estado de bienestar” se ve frente a un gran dilema, cada vez va perdiendo mayor maniobrabilidad en un mundo en el cual es cada vez más global y donde sus esfuerzos la mayoría de las veces solo se traducen en “palear” los efectos que produce una globalización que promete inclusión, pero día va relegando a personas o países que literalmente “no se pueden subir al barco”.
Mediante la expresión “David no sabe donde esta Goliat”, García Canclini, advierte que a través de estructuras institucionales, organismos de toda escala y mercados de bienes materiales y símbolos, la globalización es más difícil de identificar y contrarrestar que cuando las economías, las comunicaciones y las artes operaban dentro de un horizonte nacional.
Nociones básicas de la globalización
La globalización es un término moderno especialmente usado para describir los cambios en las sociedades y la economía mundial, que resultan como consecuencia de un incremento gigantesco en el comercio internacional y el intercambio cultural. Se puede definir este proceso como "un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial".
La globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red". En éste marco se registra un gran incremento del comercio internacional y las inversiones, debido a la caída de las barreras arancelarias y la interdependencia de las naciones.
Para Manuel Castells se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no solo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados....
18:21 Anotado en 9. Crítica ("no literaria") | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
21/11/06
La identidad y la literatura (o ¿la literatura representa lo real?)
¿Es posible observar la realidad del mundo en las obras literarias?, en otras palabras existe relación entre el discurso literario y la realidad social.
Para comenzar ha aproximarnos a este tema podemos decir que existen básicamente dos posiciones (antagónicas) que intentan comprender el papel de la creación literaria. La primera de ellas hace relación con que “la mejor literatura es la que da cuenta de sí y nada más que de sí” (1) , lo antes mencionado se entiende como una proclama contra el realismo por parte de las tendencias vanguardistas. Con esto, la función de la literatura se delimita al hecho de ser “pura literatura”; privándola de su acervo de la realidad y cotidianeidad, esto solamente podría ser posible si se creara una “literatura del lenguaje” como postulaba Mallarmé; con esto la literatura tenía sentido dentro de ella misma; o quizás otra forma de entender esto podría ser lo que proclamaba André Breton, en su “manifiesto surrealista”, en donde la literatura juega con lo real, pero esta fuera de la realidad...
En este mismo sentido encontramos la figura de Borges. Ya que éste afirma en el prólogo de su libro Historia universal de la infamia, que su ocupación en este libro a sido la de “falsear y tergiversar ajenas historias, son en este sentido elocuentes por demás”. Con esto Borges nos da una visión de que la literatura es algo “ficticio” y que no guarda relación con la realidad.
En segundo término tenemos las proclamaciones y defensas que se hacen en torno a que la literatura, tiene una base real, que crece, nace y se reproduce en lo social. Ángel Rama, pretende explicar la historia literaria Latinoamericana de los siglos XIX y XX. Para ello Rama confiere a nuestra historia literaria tres rasgos perdurables que son: el afán de independencia, el afán de originalidad y el afán de representación, los cuales se pueden comprender a partir del estallido de la independencia política, pues ésta estaba alentada por el deseo de desagregación respecto al centro de aquel entonces (España).
Además Rama divide nuestra historia literaria en cuatro épocas, ellas son: la de independencia y formación de nuevas naciones (1810-1870) “cuando el anhelo de representar lo propio aún joven y enérgico”. La época del internacionalismo modernizador (1870-1910) donde se intenta reproducir los modelos de países desarrollados. La época social y nacionalista que el denomina populista (1910-1940), como representante literario de importancia considera a Juan Rulfo. Del intento realizado por este autor parra segmentar y entender la literatura Latinoamericana se puede sacar en limpio, que cada época representa una realidad diferente y una forma de ver y entender el mundo.
La literatura es un medio de conocimiento de la verdad del mundo, pues en palabras de Grinor Rojo “la vocación identitaria es algo que se pone de manifiesto cua
ndo la literatura que tratamos es una hija devota de su propio tiempo” (2) , es aquí donde se entiende el “poder” o la cualidad que posea la literatura para captar la identidad. Al igual que Jean Paul Sartre, Grinor Rojo cree en la trascendencia de la obra literaria, ya sea en forma de reflejo y de “génesis”, esto significa que la obra literaria Latinoamericana “refleja bien la tipología humana de la región, aquellas ofrecían un retrato óptimo de nuestra vida cotidiana: la novela Hispanoamericana (Latinoamérica) se ha nutrido principalmente de la realidad social” (3) . La génesis por su parte significa la indisoluble relación entre la realidad social en que se encuentra inmerso el autor y en donde la obra se desarrolla.
Pero la duda se cierne a analizar por ejemplo ¿una novela expresionista es menos representativa que una realista?, esta duda nace aparejada por los análisis que hace Borges acerca de la realidad literaria argentina, al comparar Martín Fierro y los sonetos de una Urna; pues para él si bien en los sonetos no existen el paisaje argentino la topografía argentina, la botánica argentina, ni la zoología argentina, existe en estos (los sonetos) “el pudor argentino , la reticencia argentina”. Borges entrega una identidad del pueblo menos “obvia”, pero igual de presente.
La posibilidad que se podría plantear es que la literatura representa la fantasía, dentro y con un asidero incuestionable en la realidad; es verdad que no necesariamente una obra va a representar identidad de un pueblo o nación, pero otorga, factores (más fenomenológicos) a la hora de configurar alguna idea o concepto de identidad local o nacional.
Notas
(1) “Identidad y literatura”. Grínor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 6
(2) “Identidad y literatura”. Grinor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 11
(3) José Antonio Potuondo. “El rasgo predominante en la novela Hispanoamericana” en Juan Loveluck, Ed. La novela Hispanoamericana. Santiago de Chile: Universitaria, 1969, página 69.
15:30 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: literatura, literaria















