28/11/05
Sobre el leer...
Muchas pueden ser las razones por las cuales uno se incia en lectura, pero al menos en mi caso fue azaroso (y todavia lo sigue siendo). Muchos (me) preguntan y se preguntan por qué leer tanto o libros que no son lo que "tenemos" que leer en la universidad y la respuesta es simple, por que solamente leo lo que me gusta y me produce placer. Es así como casi todos y casi nadie lee, hay algunos que cuando muy niños los incentivaron a leer y desde allí leen con regularidad y poseen un vagaje considerable respecto por ejemplo a literatura universal, pero la gran mayoría (da la cual no me excluyo) hemos leído bastante poco. Quizás la clave está en no leer lo primero que cae en nuestras manos, sino que ser un poco más selectivo a la hora de leer, ya que leyendo algunas obras que son "clásicas", podemos comprender o inbuirse dentro de los caminos que nunca pensamos recorrer.
Es cierto, un autor o un libro son una cadena que eslabón a eslabón, nos va enlazando con más y más autores y libros, es por eso, que el leer se transforma en algo casi infinito. De hecho pase el tiempo que pase, cada vez se va sintiendo que se conoce más de literatura (por ejemplo) pero que se ha leído realmente poco con respecto al universo de posibilidades que existen por leer. Es así como muchas veces se cae en el desánimo y en la decepción, no se sabe qué leer o para qué, si al final de cuentas al igual que el universo, solo conoceremos un pequeño pedazo de este. Quizás la respuesta sea simple o simplista, pero al igual que un niño que conocí que cuando se le quería leer un cuento, hacía callar a sus padres y a quienes querían leer un cuento, así podemos decirnos ante todo aquel que quisiese decirnos (o contarnos) que "no vale la pena" leer por la finitud y limitación de nuestro acto. Pero no hay nada mejor que sentirse luchando sin esperanza, pero feliz, como el feliz Sísifo.
12:02 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (2) | Email esto
16/11/05
La irracionalidad de la racionalidad (una aproximación al probelma)
“La racionalización de la sociedad depende de la institucionalización del progreso científico y técnico. En la medida en que la ciencia y la técnica penetran en los ámbitos institucionales de la sociedad (...) empiezan a desmoronarse las viejas legitimaciones. La secularización y el desencantamiento de las cosmovisiones (...) son la cara de la creciente racionalidad de la acción social (1) ”. El desencantamiento del mundo fue un proceso “natural” que se generó por los avances de la ciencia y la técnica, pero hubo “algunos” problemas a consecuencia de este proceso. Se puede señalar que el hombre al desmitificar al mundo, se quedó sin arraigo, sin nada en qué creer y ese espacio fue perfectamente aprovechado por la ciencia, ya que no es sorpresa para nadie que hoy por hoy, lo que los científicos dicen es ley, es la verdad, aunque dentro de la misma ciencia todos saben que si se plantea algo, se ponen todos los empeños en que eso se corrobore; es decir se empieza de un supuesto, por ejemplo si A + B = C, yo puedo experimentar hasta que A + B = F, y allí la ciencia comienza a responder —como a mi modo de ver siempre lo ha hecho— o constatar lo que ella se propone en constatar, y ahí estamos en presencia como la ciencia se transforma en ideología, la verdad asumida y generalizada en pos de la manutención del estado o del poder. El ejemplo anteriormente señalado se conecta perfectamente con el mundo orwelliano (2) , en el cual por la disposición del Gran hermano (gobierno o régimen) lo siempre conocido como 2 + 2 = 4, un día se transforma en 2 + 2 = 5, y eso sucede de manera tan natural que todos lo aceptan como si siempre hubiese sido de esa forma. Es por esto que al igual que Marcuse plantea, creo que la fábula orwelliana a sido superada, por que no necesitamos a un Gran hermano que nos controle o nos reprima, ya que la represión es menos obvia, pero mucho más efectiva.
Hoy por hoy nos parece racional intervenir un país y matar miles de personas en nombre de la seguridad mundial, nos parece normal y moderno comprar cosas y tecnología que no nos son imprescindibles, pero que dan status, nos parece habitual que las relaciones no necesiten ser “cara a cara”, ya que si existe tecnología que me permita no salir de mi casa, es más cómodo y funcional. Es racional tener oficinas casi kafkianas, que no parecen tener fin, y en donde los funcionarios trabajan todo el día frente un computador, para hacer de manera más eficiente su trabajo; en definitiva hemos sido transformados en parásitos, que necesitamos una racionalidad para vivir, pero que ella se perpetua y vive independientemente de nosotros, y paradojalmente nos hace asumir algo que nos es ajeno como propio e imprescindible...
Notas:
(1) Habermas, J. (1994). “Ciencia y técnica como ideología”. Editorial Tecnos. España. Pág. 54.
(2) Véase George Orwell, en 1984.
17:53 Anotado en 9. Crítica ("no literaria") | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: Literatura y crítica literaria (Kafka como educador)















