28/08/06
Diez mandamientos para escribir con estilo (Por Friedrich Nietzsche)
Resulta innegable el considerar a Friedrich Nietzsche, como un gran prosista e insigne escritor y filósofo. Lo que hace admirable y extremadamente cautivadora la prosa nietzscheana es el hecho que esta se encuentra inundada y sobrepasada por algo a lo cual el propio autor, otorga mucha importancia, el estilo. Cuando hablamos de estilo en la literatura, nos referimos a la “sustancia” que posee cada escritor (aficionado o no) para contar algo y como este algo se transforma en interesante para el que lo lee.
Respecto al estilo en la literatura, podemos argumentar que como cada persona es diferente, cada escrito es diferente, ya que todos podemos ver lo mismo, pero lo percibimos y transcribimos de muy diferente forma. Es así como en la literatura universal, los “grandes escritores” poseen muy disímil estilo entre sí; solo como ejemplo el que haya leído a Kafka (que original el ejemplo) se percatará que su estilo aboga por el agotamiento del lector, a encontrarse con puras puertas cerradas y en el momento que se abre una aparecen mil más cerradas; por otro lado Hermman Heese escribe para sembrar y cosechar en nuestras vidas, valores que son universales, pero no por ello menos hermosos, el escribe con una mezcla extraña entre lo racional y lo que proviene desde lo más recóndito de nuestras almas.![]()
Y en definitiva Nietzsche escribe casi vociferando, maldiciendo y exacerbando al lector, logrando textos que nunca han pasado desapercibidos ya sean para alabarlos o criticarlos, Nietzsche siempre estará allí citado y ¿por qué?, quizás es por su inigualable obra y estilo.
Nietzsche nos regala diez mandamientos para escribir con estilo y les diré que es muy sensato que los escuchemos y los llevemos a la práctica. Aquí están:
1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.
2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.
3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.
4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.
5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.
6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.
7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.
8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.
9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.
10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.
16:45 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: literatura
21/08/06
Morir y “nacer” en una misma vida (Volviendo a escribir)
En realidad, lo que escribiré aquí marca el retorno a la vida de las letras y la vuelta a la continuidad de este blog. A veces considero que cada vez que se escribe algo, lo que se desea es escucharse a sí mismo pero voz alta, y esta instancia viene a ratificar ampliamente ésta consideración.
En múltiples ocasiones señalamos que “estamos muertos” o que nos “echamos a morir” y la verdad de las cosas es que en ocasiones muere algo en nosotros, e inclusive hay oportunidades en las que en realidad morimos. Son muertes casi diarias, muertes breves, pero la mayoría de las veces intensas, nos hacen “nacer” y sentir que de nuevo estamos en el mundo.
Morir en vida no siempre significa un callejón sin salida, muchos hemos muerto y nacido tantas veces en una sola vida, que se hace imposible contar cuantas veces ha acaecido esto.
“Quizás morí, y fue una de las muertes más largas, complejas que he experimentado, pero nací; sí, nací de nuevo, se me ha dado la gracia de tomar mi nueva vida y hacer de ella lo que siempre he soñado; porque mis sueños no han muerto... Sólo han crecido, gracias a alguien que murió y nació conmigo... Y solamente espero que crezca y nazca, lo que ha crecido y nacerá con nosotros otra vez (*)...”
(*) A Felice y M... con amor.
16:32 Anotado en Acerca de Así hablaba Josef K | Permalink | Comentarios (3) | Email esto















