21/08/06

¿Personas o puentes?

medium_puentes.jpg Alguien, “alguna vez” me confesó que creía fervientemente que las personas eran puentes... Yo no muy convencido refute su postura... Fue de aquellas discusiones en las cuales se “dice” que no hay ganadores ni perdedores, pero ciertamente yo me sentí mucho más derrotado que victorioso. Son pocas las instancias que pueda recordar tan nítidamente como aquella conversación; irónicamente no recuerdo el lugar, ni la fecha, pero sé perfectamente quién era aquella mujer y lo sorprendente de su confesión...
Ante todos, dejo algunos extractos —los que recuerdo más nítidamente— de esa conversación...
 
—¿Qué personas tienen importancia en tu vida? —pregunté a F(*)—.
—La verdad es que todas las personas que he conocido han sido importantes para mi vida y el curso que ésta ha tomado. —respondió—.
 —Sí, esta bien, comprendo que la suma de todos lo actos han dado como resultado la vida que cada uno tiene; eso es claro; pero como todos saben siempre hay hitos y momentos claves, en donde estás acompañado o simplemente esas personas importantes que lo son solo por el hecho de que los quieres, amas; ¿la pasión guía la representatividad que tengas de las personas ¿no crees? —pregunté—
—La verdad no lo creo. Y respondiendo a lo que me preguntaste anteriormente, te repito todas las personas han sido importantes en mi vida, hasta tú, que estas sentado al frente mío ahora. Lo que no pareces comprender es que cada persona es un puente...—dijo—.
—¿Un puente? ¿Te refieres a la alegoría infinita de atravesar un puente, inacabable como el ser humano?—pregunté—
—La verdad no. Me refiero a que cada persona en mi vida, en la tuya y en la vida de todos, es un puente que hay atravesar, contemplar y finalmente dejar, para encontrarse con otro puente o sea otro persona...—contestó—
—Si creo entender lo que me dices, el atravesar esos puentes te dejaría sin arraigo por siempre, o sea ¿siempre estarías sola?. La verdad veo que eso es utilizar a las personas y cuando ya no sirven buscar otra persona, para satisfacer otra necesidad y así ¿seguir avanzando perpetuamente?—interrumpí—
—¿No has logrado entender nada de lo que te he dicho, por qué crees que pasa eso?
—No lo sé…
—Si lo sabes, es por que tú lo haces y me lo tratas de enrostrar a mí. Pero la diferencia y el punto de partida está en un ejercicio simple, observa... La persona más importante, como te gusta decir, a tus 2 años era tu madre y después alguna pareja y así, conociste a muchas personas, algunas se alejaron otras quedaron, y no las dejaste por que no las necesitabas, si no por que el tiempo para aprender y aprehender que tenemos de otros es limitado. Por eso hay puentes más largos y otros más cortos; algunos más tortuosos y otros más llanos. Cada persona que se puso en tu vida estaba encomendada, para que tú aprendieras algo de ella y ella de ti... Lo cual no significa que esa persona sea más importante que otra o que estés con ella por siempre... hay personas que no las ves más pero les guardas un amor enorme y otras que las vez día a día y te repugnan. —me dijo—
—Me estas hablando de algo así como el destino? —pregunté intrigado—
—No lo sé, pero las personas que han pasado por tu vida, no importa que hoy las odies o no les hables, tuvieron importancia en un momento y tu existencia no sería como es ahora sin ellas... Hay puentes que nunca atravesarás, pero hay otros en los cuales sabes que tienes que atravesar de una vez por todas, aunque no te quieras dar cuenta... —respondió casi exhausta—
 —¿Necesitas hablar de puentes si simplemente me quieres decir que te cansaste de mi?—inferí con sorna—
—No sé, por que no te has dado cuenta que el único puente que no quiero terminar de atravesar es el tuyo... Y lo único que te pido es que “el gran puente” que sostiene mi vida lo atravieses conmigo? ¿por qué no te das cuenta? ¿Qué quieres que haga?—mientras me miraba con los ojos llenos de lágrimas—
—Nada...
 Desde ese día nunca más he visto a F. Lo más gracioso y penoso a la vez, es que ya pasados no sé cuantos años, me doy cuenta que el único puente en el cual no alcance a poner ni un solo pie fue en ella y en su vida...


(*) Con amor a Felice.

01/06/06

3 de junio de 1924: Muerte de Franz Kafka; Nacimiento y consolidación de su obra... (Conmemorando su muerte)

                                   “No he podido leerlo, el espíritu humano no es suficientemente complicado para comprenderlo”

Albert Einstein a Thomas Mann (sobre Kafka)

 

 

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Máteme, sino, usted es un asesino” es lo que exclamó Kafka en su lecho de muerte, al doctor que le atendía cuando éste le negó la inyección de morfina.
En sus últimos años de vida, Kafka tuvo la compañía de Dora Dymant que le dio a los últimos meses de su existencia, paz y felicidad. Se trasladaron con Dora a Berlín, la idea de Kafka era librarse de los fantasmas de Praga y vivir tranquilamente con Dora, la cual era una muy distinguida hebreista. Una vez ya instalados en Berlín Kafka dividía su tiempo entre el estudio de hebreo y su actividad creadora. Vivieron la miseria que ofrecía el invierno y una de las peores épocas de inflación en Berlín, con lo que no les alcanzaba ni siquiera para el carbón (de allí nace el relato “el jinete del cubo”) por lo cual Kafka tuvo que aceptar la ayuda de su familia.
Ya situados en 1924, el estado de salud de Kafka empeora visiblemente y su peor derrota, fue la de volver al seno de su familia. De allí en más se inició un peregrinaje por distintos sanatorios, pero su condición indicaba que le quedaba poca vida. Padecía de fuertes dolores laríngueos, por los cuales apenas podía comer y beber, tampoco podía “hablar , y lo tenía, además, prohibido, se expresaba mediante notas, las cuales aun se conservan”. Kafka pide la mano de la joven Dora (20 años) a su padre por medio de una carta y la respuesta fue un escueto: NO. En vísperas de su muerte le escribió una carta a sus padres donde recordaba pasajes de su infancia y corrige el relato “el campeón del ayuno”, dando las respectivas indicaciones para su edición. Por fin acaece su muerte y de paso se pone término a su padecimiento un 3 de junio de 1924.
Contraviniendo “todo” lo indicado por su amigo, Max Brod, guarda, salva, publica y difunde todo el material escrito pormedium_Kafka_Statu01-300.jpg Kafka, independiente que este terminado o no (como es “el Proceso” y “el Castillo”), es así como su fama y reconocimiento mundial, es debido casi exclusivamente a su ¿buen o mal amigo? No lo sé; que contravino sus órdenes de quemar toda su obra...

Que yo realice una apología de Kafka no tendría demasiado sentido, ya que lo hago siempre con lo que publico en este blog; por lo cual sería mejor escuchar lo que dijeron otros grandes novelistas respecto a la obra kafkiana. Lo más indicado será que ellos hablen por mí...

 

“Los relatos de Kafka, no son tratados sobre problemas religiosos, metafísicos o morales, sino textos poéticos. Aquel que es capaz séller realmente a un poeta, sin hacer preguntas, sin esperar resultados intelectuales o morales, simplemente preparándose a recibir lo que el poeta da, a éste esas obras le proporcionan en su lenguaje todas las respuestas que es posible desear. Kafka nada tiene que decirnos como teólogo o filósofo; solo nos habla como poeta”  

Herman Hesse. En “Carta a un joven estudiante”

 

De Kafka nada tengo que decir, sino que es uno de los escritores más raros y más grandes de esta época. Además, fue el primero en llegar; la técnica que eligió responde en él a una necesidad. Si nos muestra la vida humana perpetuamente turbada por una trascendencia imposible, ello se debe a que cree en la existencia de esa trascendencia. Simplemente, se halla fuera de nuestro alcance. Su universo es a la vez fantástico y rigurosamente verdadero.”                                                       

Jean-Paul Sartre. Situations I

 

 

 “Releo “el Proceso” de Kafka con una admiración todavía más viva, si ello es posible, que cuando descubrí ese prestigioso libro. El libro escapa a toda explicación racional; el realismo de sus pinturas invade sin cesar el campo de la imaginación y no sabrá decir que es lo que más admiro: la notación “naturalista” de un universo fantástico, pero que la minuciosidad de sus pinturas sabe hacer real ante nuestros ojos o la segura audacia de sus desviaciones hacia lo extraño. En todo esto hay mucho que aprender.
 La angustia que ese libro exhala resulta, por momentos, casi intolerable, pues, ¿cómo no decirse sin cesar: ese ser acosado soy yo?.”

                                                                                                              André Gide. Diario, 28 de agosto de 1940 

 

 

La palabra esperanza no es aquí ridícula. Por el contrario, cuanto más trágica es la condición referida por Kafka, más rígida y provocadora se vuelve esa esperanza. Cuanto más “El Proceso”resulta verdaderamente absurdo, más el salto exaltado de “El Castillo” se muestra conmovedor e ilegítimo. Pero encontramos aquí en estado puro la paradoja del pensamiento existencial, tal como la expresa, por ejemplo, Kierkegaard: “es preciso herir a muerte a la esperanza terrestre; solo entonces nos salvamos por una verdadera esperanza”, y que podemos traducir: “Hay que haber escrito “El Proceso” para emprender “El Castillo”.

                                                                                                                             Albert Camus. El Mito de Sísifo