14/03/06

Carta a Felice de Josef Kafka

 

14 de marzo de 2006

 

Es cierto a veces no hay forma de pedir perdón y no existen formas de que este perdón sea dado. Quizás eso es verdad y es precisamente lo que te está pasando en estos instantes y te comprendo, por que cuando se han dado tantas oportunidades y se han desaprovechado la mayoría de ellas, ¡cansa! Y es amargura la que cubre el "alma". Pero si hay algo en mi "defensa", es que fui débil y no quería ver eso, por cual creí yo ser mi problema y solución, pero irremediablemente uno necesita de los otros y tú sabes que más que nunca nos necesitamos el uno al otro y precisamente en eso fallé...
Creía que el mundo se me iba a caer a pedazos y que nada podía hacer o siquiera intentar, solo quise correr, correr y volver a correr, quise "volar sin alas" y lo sabes. Pero me di cuenta de lo que nunca quise notar, que aunque todo se desmorone, se caiga se haga añicos, vas a estar TÚ y lo que nos une perpetuamente, con lo cual tendremos que aprender a vivir y ese aprendizaje es del que yo deseo ser parte... Por que solo a ti te tengo y solo de nosotros va a nacer la sinergia que todo lo cambiará por y para siempre...
Cierto es quizás todo se caiga y yo quede aplastado bajo ello, pero no tengo miedo; sé que tú puedes ver que fui cobarde, pero que trataré de no serlo más, por el bien de nosotros... De todo me puedes acusar, de todo en serio, pero menos de que no te amado y que no he dejado de hacerlo cada instante, a pesar de que estuve nublado (y lo sabes) y solo veía mis narices, siempre creí que si te tenía a TI todo PODRÍA SER...
Solo ve que estoy aquí y por favor no MATEMOS a FELICE, por que "es" y va "a ser" lo que nos va a mantener por siempre unidos, aunque al parecer hoy por hoy eso te desagrade y te duela... No matemos a FELICE por que si bien yo la cree en el papel y en mis letras, sabes que nos pertenece a los dos, y que es lo único realmente nuestro. Mi miedo a que todo se va caer y difícilmente se reconstruya, pasó, por que sé que FELICE seguirá viviendo gracias y por nosotros... Te amo y si crees que FELICE debe morir hazlo y no te tendré rencor, pero sabes que aunque lo hagas mil y una veces, nacerá y vivirá conmigo, aunque sea por momentos, instantes o días, no obstante yo desearía que fuera por siempre... (*)

* A Felice (Y. O.)  

Mala conciencia, o la auto-represión

Apenas si tengo algo en común conmigo mismo y debería quedarme muy tranquilo en un rincón, satisfecho con poder respirar
         
Franz Kafka

 

medium_nietzsche.jpgAl abordar el concepto de la mala conciencia, ineludiblemente tenemos que referirnos a Nietzsche, ya que él acuña este concepto para desarrollar y validar una visión sobre el hombre moderno y como este se relacionaba con los demás (sociedad, estado, etc). Pretendo dejar en claro desde un principio que si bien Nietzsche es un filósofo que produce múltiples reacciones frente a las personas pasando de ser idolatrado por algunos, hasta ser tajado simplemente como un enfermo o un loco por otros, la verdad, es que aporte e influjo es innegable, y me parece determinante detenerse a analizar el concepto de la mala conciencia.
 ”El poder es inmenso, ergo yo no soy nada”(1) si se parte desde la premisa de pascaliana, estamos frente a uno de los temores más grandes presente en los seres humanos, que es el de sentirse impotentes frente a los que les sucede, ya sea este su destino representado en Dios o en ellos mismos, el temor de estar(solos)“contra el mundo” (problemas, decisiones que no les competen, etc.). Esta angustia de impotencia y pequeñez, se ve acrecentada en el hombre contemporáneo, ya que el hombre no se distingue dentro de la igualdad, dentro la cifra y dentro de un mundo plano y el cual paulatinamente va eliminando o reprimiendo nuestras individualidades. Una de las características más notorias en este mundo “chato” y estandarizado es que lo pragmático se transforma en lo impredecible, es lo que hay que cumplir a toda costa, ya que los resultados se esperan ¡ahora ya! Y lo que no resulta ahora, no sirve; no se puede pensar a futuro, veamos lo que hay que hacer ahora y luego arreglaremos lo demás, eso parece vociferar el mundo. Necesitamos “papel”, talemos árboles después veremos y nos las arreglaremos cuando no haya ningún solo árbol, pero aquí y ahora tenemos que satisfacer nuestras necesidades y nuestras vidas...
Es así como los hombres nos vamos transformando por “adecuación” no por libertad, por adecuación, hacemos lo que se nos dice, lo que está impuesto, nos vestimos según modas, vemos lo que la mayoría ve, nos adecuamos a un modelo que nos lo imponen tan amablemente que parece más que una imposición una muy libre y pensada elección. Y así podemos ver que el hombre es absorbido por las instituciones vigentes y traducido a su modos operandi, es decir nos hacen funcionales y serviles al sistema y la dinámica imperante en la actualidad (libre mercado).
Todo lo descrito anteriormente nos sirve como basamento para sostener que la mala conciencia en nuestros días se traduce en la confesión de la conciencia de culpa que se hace el individuo a si mismo de su propia “esterilidad inherente” es decir el hecho de censurarnos y reprimirnos, ya que nosotros mismos no somos “nadie” para poder hacer algo o cambiar lo que ya está hecho, en otras palabras “frente al todo no somos capaces de nada”. Desde el sentimiento de esterilidad que agobia al hombre actual, se ha creado y sedimentado una de las formas más efectivas de control social ya que “la mala conciencia “es” la sustitución de la represión visible, por la auto-represión de la conciencia”(2). Es decir no se necesitan medio que nos repriman (solo control, no represión) ya que el hombre al verse impotente no hace nada y eso es interiorizado en su esencia, con lo cual no desarrolla y arriesga nada. De esta manera llegamos a presenciar como por ejemplo el “resentimiento=la culpa es tuya” se transforma en mala conciencia, al afirmar “mala conciencia=la culpa es mía”. Este proceso esta tan interiorizado (introyectado) dentro de nosotros que cuesta verlo, pero todas las instancias de poder han logrado de alguna u otra manera hacernos sentir que ellos no se equivocan, sino que somos nosotros (siempre) los errados.
 Las mayores consecuencias de este proceso de mala conciencia, es el hecho de que el hombre se neutraliza “solo” y de una manera tan eficaz, que no se necesita violencia física, ya que la represión más efectiva, parece ser la que nosotros ejercemos sobre nuestras conciencias; es por esto que en días como hoy uno mira y se mira, dándose cuenta que estamos tan neutralizados, tan adormilados, pero a la vez no nos extraña este hecho, por que al parecer siempre ha sido así.
 La consecuencia más devastadora de todo esto, es que a fin cuentas, parece que “el “Soy el que soy”, degenera en el “soy lo que ustedes digan”(3), y es allí donde día a día se nos hace más difícil hacer la distinción...

Notas
(1) Pascal.
(2) Martín Hopenhayn. ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Pág.17
(3) Martín Hopenhayn. ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Pág.18