La Náusea
Autor: Jean Paul Sarte
Año: 1936
Descripción: obra publicada en 1936, escrita en primera persona, en la cual Antoine Roquentin después de sus múltiples viajes por Europa, África del norte, y Medio Oriente, se establece en la pequeña ciudad de Bouville con el fin de realizar una investigación histórica acerca del marqués de Rollebon. Roquentin vaga de café en café, de biblioteca en biblioteca, mantiene contacto con su ex amante, analiza los personajes y las situaciones cotidianas del pueblo, y de cuando en cuando le sobreviene una extraña náusea, que es resultado de la presión que ejerce sobre él un mundo ajeno, amorfo y absurdo. Es ese mundo en donde todos creen ser importantes para algo o para alguien, es ese mundo donde nada parece de verdad y en donde todo parece simplemente una ilusión. Hasta que un día, Roquentin es acometido por la náusea y contemplando un castaño en una plaza pública se le revela súbitamente lo que es “existir”, es así como dice: “ (...) lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es simplemente estar allí; los existentes aparecen, se dejan “encontrar”, pero no se les puede deducir jamás. Creo que hay gentes que lo han comprendido así. Solamente que han intentado sobrepasar la contingencia inventando un ser necesario y causa de sí. Ahora bien, ningún ser necesario puede explicar la existencia, la contingencia no es sino una falsa apariencia, una apariencia que puede ser disipada: lo absoluto, por consiguiente, constituye la gratuidad perfecta. Todo es gratuito, este jardín, esta ciudad y yo mismo (1)”. Qué hacer ante tamaña revelación, Roquentin lo sabe y lo hará, es así como su vida seguirá el curso normal de un largo y casi eterno sin sentido.
Comentario: el hombre en Sartre es el hombre arrojado en el mundo, es la nada que llega al mundo vacía y sin sentido, solo llega a existir; y es en el mundo donde puede comenzar a “ser”, es aquí donde el hombre comienza a llenar esa nada que carga sobre su espalda, es cuando vive donde pretende dar justificación a una vida que no tiene más justificación que la de existir. El hombre sartreano vive libre y siempre será libre, por que él se “construye”, él decide y él en definitiva está condenado a su libertad, es esa angustia existencial (2), la de decidir, la de no saber que hacer, ése malestar de saber que estamos vivos pero no saber para qué, esa es la clave en la náusea, ya que la náusea es eso que nos aterriza, que nos hace ver que estamos solos y querámoslo o no vivimos en un sin sentido total, en un mundo al cual llegamos y ya todo está establecido y sedimentado, en donde tratamos día a día de justificar nuestra existencia creyéndonos imprescindibles para alguien o para algo, en donde vamos salvando una mentira con otra mentira, como muy bien dijese Dostoievski: “¿Os habéis sentido enamorados de una idea, de un proyecto, de una mujer? ¿Habéis tenido una duda? Os habéis cuidado de crearos una ilusión más engañosa que la primera, que os habrá permitido continuar estando enamorados y desprenderos de la duda (3)”. Sartre al parecer nos pretende decir que nos ahogamos lenta e irremediablemente en nuestra existencia, ¿y qué podemos hacer? La respuesta de Sartre es vivir en compromiso, pero si jugamos con Sartre, ¿podrá existir compromiso, si todos somos seres que tenemos y actuamos con mala fe (4)?....
Temas principales: la libertad, el por qué de la vida, la existencia, el autoengaño, el falso amor.
Notas:
(1) Jean Paul Sartre (1936). La Náusea.
(2) Véase El concepto de la angustia en Kierkegaard. Ya que este plantea “que la angustia es la posibilidad de la libertad”.
(3) Feodor Dostoievski (1879). La mentira se salva por otra mentira. Diario de un escritor.
(4) Véase el concepto sartreano de mala fe
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