16/02/07
Globalización como eslogan y consigna (Parte II)
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Beck aborda con claridad el problemático tema de la globalización, en tal sentido sostiene que “Globalización” es la palabra (a la vez eslogan y consigna) peor empleada, menos definida, probablemente la menos comprendida, la más nebulosa y políticamente la más eficaz de los últimos años y, sin duda también, de los próximos. Ya que no es de extrañar que los problemas, los beneficios, o lo bueno y lo malo que le acontezca a un país sea en nombre o sea causa de la “globalización”; y el problema siempre comienza cuando se empieza por preguntar ¿qué es la globalización?.
Ulrich Beck presenta una globalización caracterizada por varios elementos y en diferentes aspectos: Economía, Información, Trabajo y Cultura entre otros. Muestra que esta situación se configura en el pasado desde varios aspectos resumidos en el Manifiesto Comunista (Engels-Marx) donde se evidencian: El papel revolucionario de la burguesía, una idea de explotación del mercado mundial mucho más antigua de lo que se pensaba, muestra la similitud entre los Neoliberales y los Protomarxistas en la medida en que sus doctrinas son extremadamente parecidas y finaliza evidenciando que la idea de una visión estatal-nacional ya ha sido criticada desde el capitalismo industrial, pues el conflicto de poderes entre las grandes poderes económicos y los estados empezaba a evidenciarse.
Desde su visión aporta lecturas sobre el papel del estado como una autoridad ordenadora que ostenta el poder. El orden social es entonces un orden estatal que configura sociedades estatales a lo largo y ancho del globo. Dichas sociedades tienen espacios de intercambio delimitados y subdivididos en totalidades internas y donde conviven identidades colectivas tales como las Clases, los cuerpos religiosos, las etnias, entre otros. La homogeneidad interna permite la creación de estructuras de control en la medida en que las prácticas sociales pueden ser etiquetadas y reguladas desde el punto de vista nacional.
Para Beck las sociedades estatales (tradicionales) que han sido configuradas por la modernidad, se han visto influidas por la idea (nueva) de las “sociedades transnacionales”, en donde las alternativas para comprender la globalidad surgen cuando se ponen en tela de juicio los supuestos fundamentales, las imágenes de lo social y principalmente el concepto de identidad nacional e individual.
Si hablamos del Estado en estos tiempos, tenemos que empezar refiriéndonos que este poco a poco, ha ido emprendiendo la retirada y que su espacio y posibilidades de maniobrabilidad en los mares de globalización es cada día más limitado; ¿y por qué? Al parecer los estados crecen, los índices per capita de igual manera pero los beneficios para el ciudadano común no se ven; es paradójico pensar en esto, ya que se ve a un estado recaudar miles de millones de pesos y pareciese que las condiciones de una gran parte de la población no cambian pero por qué... Los capitales, y las ganancias, entrar llegan y se van, dejando poco en los países, los empleos son mas esporádicos y de menos duración y por supuesto ante esto al Estado solo le queda ayudar “a los más pobres entre los pobres”...
Los presupuestos del Estado “asistencial” (sistema de pensiones, de la ayuda social, la política municipal de infraestructuras, el poder organizado de los sindicatos, etc.) se disuelve bajo el fenómeno político de la globalización...
16:01 Anotado en 9. Crítica ("no literaria") | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email | Tags: Literaria, literatura
21/11/06
La identidad y la literatura (o ¿la literatura representa lo real?)
¿Es posible observar la realidad del mundo en las obras literarias?, en otras palabras existe relación entre el discurso literario y la realidad social.
Para comenzar ha aproximarnos a este tema podemos decir que existen básicamente dos posiciones (antagónicas) que intentan comprender el papel de la creación literaria. La primera de ellas hace relación con que “la mejor literatura es la que da cuenta de sí y nada más que de sí” (1) , lo antes mencionado se entiende como una proclama contra el realismo por parte de las tendencias vanguardistas. Con esto, la función de la literatura se delimita al hecho de ser “pura literatura”; privándola de su acervo de la realidad y cotidianeidad, esto solamente podría ser posible si se creara una “literatura del lenguaje” como postulaba Mallarmé; con esto la literatura tenía sentido dentro de ella misma; o quizás otra forma de entender esto podría ser lo que proclamaba André Breton, en su “manifiesto surrealista”, en donde la literatura juega con lo real, pero esta fuera de la realidad...
En este mismo sentido encontramos la figura de Borges. Ya que éste afirma en el prólogo de su libro Historia universal de la infamia, que su ocupación en este libro a sido la de “falsear y tergiversar ajenas historias, son en este sentido elocuentes por demás”. Con esto Borges nos da una visión de que la literatura es algo “ficticio” y que no guarda relación con la realidad.
En segundo término tenemos las proclamaciones y defensas que se hacen en torno a que la literatura, tiene una base real, que crece, nace y se reproduce en lo social. Ángel Rama, pretende explicar la historia literaria Latinoamericana de los siglos XIX y XX. Para ello Rama confiere a nuestra historia literaria tres rasgos perdurables que son: el afán de independencia, el afán de originalidad y el afán de representación, los cuales se pueden comprender a partir del estallido de la independencia política, pues ésta estaba alentada por el deseo de desagregación respecto al centro de aquel entonces (España).
Además Rama divide nuestra historia literaria en cuatro épocas, ellas son: la de independencia y formación de nuevas naciones (1810-1870) “cuando el anhelo de representar lo propio aún joven y enérgico”. La época del internacionalismo modernizador (1870-1910) donde se intenta reproducir los modelos de países desarrollados. La época social y nacionalista que el denomina populista (1910-1940), como representante literario de importancia considera a Juan Rulfo. Del intento realizado por este autor parra segmentar y entender la literatura Latinoamericana se puede sacar en limpio, que cada época representa una realidad diferente y una forma de ver y entender el mundo.
La literatura es un medio de conocimiento de la verdad del mundo, pues en palabras de Grinor Rojo “la vocación identitaria es algo que se pone de manifiesto cua
ndo la literatura que tratamos es una hija devota de su propio tiempo” (2) , es aquí donde se entiende el “poder” o la cualidad que posea la literatura para captar la identidad. Al igual que Jean Paul Sartre, Grinor Rojo cree en la trascendencia de la obra literaria, ya sea en forma de reflejo y de “génesis”, esto significa que la obra literaria Latinoamericana “refleja bien la tipología humana de la región, aquellas ofrecían un retrato óptimo de nuestra vida cotidiana: la novela Hispanoamericana (Latinoamérica) se ha nutrido principalmente de la realidad social” (3) . La génesis por su parte significa la indisoluble relación entre la realidad social en que se encuentra inmerso el autor y en donde la obra se desarrolla.
Pero la duda se cierne a analizar por ejemplo ¿una novela expresionista es menos representativa que una realista?, esta duda nace aparejada por los análisis que hace Borges acerca de la realidad literaria argentina, al comparar Martín Fierro y los sonetos de una Urna; pues para él si bien en los sonetos no existen el paisaje argentino la topografía argentina, la botánica argentina, ni la zoología argentina, existe en estos (los sonetos) “el pudor argentino , la reticencia argentina”. Borges entrega una identidad del pueblo menos “obvia”, pero igual de presente.
La posibilidad que se podría plantear es que la literatura representa la fantasía, dentro y con un asidero incuestionable en la realidad; es verdad que no necesariamente una obra va a representar identidad de un pueblo o nación, pero otorga, factores (más fenomenológicos) a la hora de configurar alguna idea o concepto de identidad local o nacional.
Notas
(1) “Identidad y literatura”. Grínor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 6
(2) “Identidad y literatura”. Grinor Rojo, Ediciones de la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Chile. 2002. Página 11
(3) José Antonio Potuondo. “El rasgo predominante en la novela Hispanoamericana” en Juan Loveluck, Ed. La novela Hispanoamericana. Santiago de Chile: Universitaria, 1969, página 69.
15:30 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: literatura, literaria
03/10/06
¿Por qué? (conversación a un orate)
¿Por qué cada vez que encuentro mi camino, lo veo desaparecer?
-Es porque quizás nunca lo has buscado en realidad...
¿Por qué cada vez que soy feliz me amargo más?
-Porque nunca has sabido lo que es ser feliz...
¿Por qué, cada vez que estás cerca, ya no estás?
-Eso es simple, nunca me has querido cerca...
¿Por qué siento la lluvia caer tenue sobre mis días?
-En todos tus días llueve, por que tu alma no vive
¿Por qué te siento más cerca cuando no estas a mi lado?
-Porque no me tienes...
¿Por qué la contradicción embarga todos mis sentimientos?
-Porque todo es contradicción...
¿Por qué alguien que te odia tanto (como yo) te puede amar de esta manera?
-Porque no sabes que es lo uno ni lo otro...
¿Por qué cada vez que te echo vuelves una y otra vez?
-Porque nunca lo has deseado de verdad...
¿Por qué no me matas sería todo tan fácil?
-Porque no mataría el problema...
¿Por qué nada es fácil ni siquiera la muerte?
-Porque tú lo complicas todo...
¿Por qué siempre tienes que responder cuando te pregunto?
-Porque todo tiene respuesta.
¿Por qué nunca entendiste que lo único que quise fue un silencio y no una respuesta? ¿por qué nunca entendiste que muchas veces es mejor callar que hablar? ¿Por qué nunca entendiste que a veces la palabras no sirven de nada?
-Porque nunca lo dijistes...
¿En esta conversación cuál es el orate?
13:37 Anotado en 5. Cuentos (Tercera edición) ¡nuevo! | Permalink | Comentarios (1) | Enviar a Email | Tags: literatura, literaria
21/05/06
Murria (Explicando lo inexplicable y proyectando lo “no proyectable”)
Días han pasado, días desde que no he publicado en mi blog, mucho trabajo sin hacer, muchos acuerdos no cumplidos, muchas esperanzas rotas y mucho desánimo y melancolía recorren por sobre estas palabras...
Cuando hablo de murria, no hablo de pena, ni menos de depresión, solo hablo de añoranza, de melancolía, de querer estar en otro lugar y con la persona que necesito; hablo de sentirse parte de toda esta vorágine, de detenerse a veces por un instante y darse cuenta que la persona que esta al lado tuyo, con la que trabajas, con la que compartes el asiento en la micro, tiene sus ojos llenos de lágrimas y que incluso más de una rueda por sus mejillas, solamente darse cuenta, no es necesario hablar, solo mirar y hacer comprender con un gesto una mirada o en el mejor de los casos con una palabra, de que el mundo no es tan frío, oscuro y tan impersonal, como parece en estos días... No lo pido para o por mi, lo pido por todos...
Si anteriormente dije que no he publicado en días, ha sido por falta de tiempo, pero quizás el mayor motivo, es que hoy por hoy siento que lo que estoy entregando quizás no es “tan bueno” ni llamativo para nadie... El desánimo es grande, sé que hay gente que me lee y se los agradezco sinceramente, pero a veces me parece que trató de hablarle a muros tan altos que solo algunos pueden encaramarse arriba de ellos. No espero ni digo que todos me comenten, ni que me “ensalcen” por mis artículos u observaciones, pero si conversar, mejorar y sentir que lo que hago vale la pena. Es por eso, que saludo a todos aquellos que me han animado y escrito, alguna vez desde que publiqué por primera vez...
No busco compasión, en serio, ya que por medio de lo que yo escribo y siento en estos instantes, quiero proyectar lo que muchas veces todos hemos sentido y lo que NO vemos a diario, por que si hay algo que nunca debemos perder es nuestra humanidad (principalmente ponerse en el lugar del otro)... Porque, todos fallamos algunas veces, todos acertamos otras, todos buscamos redención casi siempre, debido que en nosotros reside lo más hermoso y lo más perverso del universo... Podemos ser tan magnánimos y tan miserables otras veces, vivimos en contradicción eso es claro, pero cuando la contradicción versa sobre sentirse parte del mundo, el deber de todos es hacer que el que tenemos al lado o cerca sienta que lo miro, que esta ahí y que si alguna vez rueda alguna lágrima por su mejilla cuando va por la calle, yo note que él sufre y lo vea; para que él no sienta que es un fantasma que recorre las calles de una fría ciudad, en donde nadie es capaz de ver más allá de sus narices...
Gracias a todos, en especial a Felice ya que sin ella pocas cosas tendrían sentido y no mantendría la esperanza en un futuro mejor compartiendo, caminando y fructificando a lo largo de nuestras vidas...
18:24 Anotado en Acerca de Así hablaba Josef K | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: LITERARIA
Centinela: “las canciones son poemas o los poemas son canciones”
Reconozco que la poesía, es uno de mis puntos más débiles literariamente hablando, nunca me he introducido mucho en libros, solo uno que otro y nunca me ha llamado la atención; pero desde hace un tiempo atrás me he dado cuenta que la poesía (a mi muy básico conocimiento) es y debe ser leída por lo que es. Hermman Hesse habla de ello al referirse a la obra de Kafka por que lo único que no tiene que tener un explicación o un por qué, es la poesía, la poesía solo es...
Es ese plano y ya teniendo al menos una vaga aproximación a la poesía, me di cuenta que la estructura de una poesía es igual o muy similar a una canción. Es así como hace unos días escuche una canción, pero lo notable de esta canción y del álbum en general, es que todas las canciones son “declamadas” son poemas con música. La canción corresponde a Gónzalez y los asistentes, un grupo chileno, bastante particular y que vale de todas maneras ser escuchado.
Cuando comprendí que un poema, lo que busca es producir una reacción casi instantánea después de ser leído, comprendí que hay que abrirse a sentir, a leer y no preguntarse que significa o que quiso decir el autor cuando escribió esto; sino aprehender esa sensación, ese escalofrío, esa emoción o esa nada que te provocó leerlo (o escucharlo en este caso) por primera vez... los dejo con el Centinela(*)...
Por calles y plazas buscare al amor de mi vida,
vi a la roca convertirse en arena,
vi al río luchar contra la cascada,
vi al hombre volverse niño
(Coro)
Busqué y no lo hallé,
me dormí en la maleza,
los centinelas me encontraron
los que hacen la ronda de la ciudad y les pregunté:
hey? ¿no han visto ustedes al amor de mi vida?,
¿no han visto ustedes al amor de mi vida?
Las hojas comenzaron a caer sobre mis años
los días se marchitaron a mi paso,
la luz se fue debilitando
y mi amor se fue enfriando
Larga ruta fue la que nos trazó el destino
(Coro)
Mis huellas las tapó la arena
mis trazos se los llevó la nieve
los amores pasaron y yo permanecí
Ahora lo único que escucho
es el silencio que lo acalla todo
con su música secreta
(Coro)
(*) No puedo asegurar que esta canción o poema no corresponda a algún poeta “famoso” o conocido y si es así, rectifiquen mi error...
18:19 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email | Tags: LITERARIA
30/11/05
La transfiguración “apostólica” en Dostoievski
Cerca de los veintisiete años Dostoievski entra en un periodo por decirlo menos complicado de su vida; apremiado por sus acreedores, reñido con sus amigos y con una carrera literaria que iba en descenso, luego del gran éxito alcanzado algunos años antes por medio de su obra “pobres gentes”, su vida parecía ir en una irrefrenable “caída”.
Es por aquellos años, para ser más preciso en 1847 cuando Dostoievski comienza a hacerse partícipe en un grupo de crítica “subterránea” al gobierno, el cual se juntaba periódicamente, a discutir obras literarias, además de la tiranía, la censura, el poder político del clero ortodoxo, la miseria de los campesinos, etc. Estas veladas a pesar de su carácter secreto, eran bastante “comentadas dentro de los círculos intelectuales”, y es así como Bakunin comentara a este respecto que eran unos “anodinos desocupados que hacen socialismo literario”.
Un día debido a la irresponsable confianza de los partícipes de estas reuniones, se unió a ellos un italiano, el cual posteriormente resultaría un espía del gobierno, el que preparó un extenso informe acusatorio sobre cada uno de los que allí participaba.
Es así como en abril de 1849 en una de sus tantas reuniones se pactó la publicación de un diario clandestino, el cual promoviera sus ideas; luego de aquella reunión que sobrepasó la medianoche todos los asistentes se retiraron a sus hogares, aquella noche había mucha niebla y llovía. Dostoievski llegó a su habitación cerca de las cuatro de la mañana y se acostó sin desvestirse. Luego de una hora, la puerta de su habitación es derribada y un gendarme le ordena que se de preso. Luego de aquello es llevado a la fortaleza de Pedro y Pablo, en San Petersburgo, donde se encuentra con los demás partícipes del grupo.
Es el 16 de abril de 1849 y Dostoievski es encerrado e incomunicado en un calabozo, oscuro y húmedo. “Estoy prisionero, y no sé por qué. No he cometido ningún crimen, y con todo, sin ver la luz y privado de mi libertad, me siento ahora ¡más libre que nunca!”. Es desde allí donde ocurre la transfiguración más importante y clave en la vida y en el arte de Dostoievski. Es como si el destino siniestro del cual era parte en ese instante viniese a salvarlo de las deudas y de los problemas, pero quizás eso no fuese lo más importante, ya que fue como si el destino viniese a redimirlo y a mostrarle la senda que debía seguir, a través del sufrimiento y el dolor encontraría la redención. El destino vino a enseñarme “que el Todopoderoso me envió a esta prisión para revelarme aquello que más vale en la vida, y sin lo cual no podemos vivir: la justicia del pueblo”. Bajo la influencia de aquellos estados mentales es como Dostoievski se transformó en un “apóstol bíblico”.
El proceso del caso duró hasta agosto de 1849, donde se encontraron inocentes a los inculpados, pero el Zar Nicolás I por medio del ministro del interior pidió que se revisara el caso, lo cual arrojó que en segunda instancia de los 28 acusados que habían sido absueltos, ahora siete de ellos fueran condenados a trabajos forzados en Siberia, siete liberados y los otros quince condenados a muerte. Luego esta sentencia fue nuevamente revisada, quedando todos condenados a muerte por el auditor general, eso sí el cual recomendaba al Zar, “que se conmutará la pena a trabajos forzados en Siberia a todos”. Lo cual sucedió, pero ninguno de los acusados lo supo.
Eran los días de navidad, exactamente el día 22 de diciembre al alba los sentenciados fueron trasladados al cuartel regimental Smenosky, en donde “los hicieron apearse de los carros blindados, y se les fue alineando contra el basamento de una gran plataforma patibularia, frente a la que se extendía una enorme explanada del campo de ejercicios militares, cuya muralla, a distancia, se veía coronada de curiosos: una multitud se había reunido misteriosamente, con ese instinto con el que las moscas presienten un muerto. Rompiendo el silencio de la madrugada, se pasó lista a los condenados. Después de un angustioso silencio una voz monstruosa, titubeante y tartamuda, fue leyendo el veredicto. Tras leer la sentencia de cargos y el nombre de cada condenado, resonaba la pena fatídica: ¡a muerte!. Así oyó Dostoievski su propia condena (1)”. En ese instante reflexionó sobre la “gracia” (don) de la vida, apreció el vivir para fructificar. ¿Y si no muriese? ¡entonces cada minuto sería una existencia nueva! No perdería ninguno y los contaría todos para no malgastar ni uno solo... Y de pronto sobreviene el milagro, y una voz distinta a la que los condenaba dice: “en su infinita clemencia, su majestad emperador les perdona la vida...”
Allí Dostoievski, comienza su resurrección y tras esa experiencia, ya no cabía duda, todo lo sucedido había sido por intercesión divina. No importaba ser condenado a trabajos forzados en Siberia, o el hecho de tener que andar engrillado de los pies día tras día, nada importaba, tenía una vida nueva que le había sido regalada por gracia. Sería en Siberia donde su única compañía sería un Nuevo Testamento, lo cual indudablemente marcó su vida y su obra.
Todos lloraban todos estaban abatidos después de la simulación de sus propias muertes, menos Dostoievski que le escribía a su hermano: “ no estoy abatido, ni he perdido el valor. La vida es la vida dondequiera que haya un hombre
vivo junto a otros y reside dentro de nuestros corazones y no dentro del mundo que nos rodea... (...) el mantenerse firme en cualesquiera circunstancia, sin cobardías ni titubeos, eso es ser hombre y vivir (2)”. De allí en más, Dostoievski no dejaría su fe, aunque siempre se debatía con ella y de ese debate nacerían sus mejores y más bien logradas páginas como (sólo por dar unos ejemplos) la conversación con el diablo que sostiene Iván Karamazov, en los Hermanos Karamazov o la (a mi criterio) autobiográfica redención de Rodion en Crimen y castigo. Quizás a muchos inquiete e inclusive moleste “el escape religioso” de Dostoievski, y esto debido a que no muchos conocen la transformación que vivió éste por una experiencia tan fuerte como la anteriormente descrita, ya que si bien no se puede estar de acuerdo con la salida religiosa que propone Dostoievski, es innegable que es allí donde nace y reside toda su fuerza, en la contradicción. La contradicción de un hombre atormentado y agradecido de una vida que en un instante de su existencia pensó que se le escapaba...
Notas:
(1) Millán, I. (1960). Estudio preliminar en Novelas y cuentos: Dostoievski y Tolstoi. Clásicos Jackson. Buenos Aires. Pág. 23.
(2) Íbid. Pág. 25.
16:05 Anotado en 8. Crítica literaria | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: LITERARIA
22/10/05
En el desierto
Un Sabio hombre partió un día al desierto, al más árido del mundo, llevando solamente agua para 5 días, además de tres panes para pelear el hambre del que tendría que dar cuenta, por que un sueño así se lo había indicado.
El día antes de emprender su viaje, mientras dormía soñó que a su lado caminaba una oveja blanca y que luego ambos bebían agua de la misma botella... El sueño perturbó mucho al Sabio que lo tomó como otro designio del destino, es así como éste decidió llevar a una oveja de su rebaño, justamente la única blanca que tenía.
El rumor de que el sabio partiría al desierto se extendió rápidamente por el pequeño poblado, nadie entendía nada, a todos les parecía que el Sabio definitivamente se había vuelto loco, uno afirmaba “es una locura ir al desierto sin motivo aparente... y además se va con una oveja, definitivamente nuestro Sabio se volvió loco”, mientras el más anciano del pueblo le decía: “a veces tienes que entender, que no hay nada que entender”.
Es así como un día, cerca del mediodía el Sabio emprendió su travesía; llevaba su oveja por un lazo que iba amarrado a su mano derecha y en su espalda cargaba un pequeño bolso de cuero de res, en donde se encontraba el agua y su alimento. Varios en el pueblo lo vieron partir, la mayoría se mofaron de su antiguo Sabio, pero el seguía incólume su camino hacia el desierto, mientras el más anciano decía: ¡que Dios te acompañe!
El primer día de travesía por el desierto pasó sin mayores inconvenientes, solo llegada la noche el Sabio se detuvo a descansar junto a su oveja; bebió agua y comió un pan, mientras contemplaba el firmamento que se extendía lo largo de todo el cielo, no podía dejar de preguntarse, ¿cuándo llegará mi turno de convertirme en una de aquellas estrellas?...
Al otro día se despertó muy temprano y emprendió de nuevo su travesía, el sol comenzaba a aturdirlo, mientras la oveja lentamente no podía seguir sus pasos y se detenía con mayor frecuencia. A la mitad de la tarde sus piernas no daban más y se sentó sobre la arena caliente, mientras la oveja jadeaba rápida y desesperadamente... El Sabio quedó rendido bajo aquel sol y durmió
hasta muy entrada la noche, en donde despertó como después de una larga y tormentosa pesadilla, se comió otro pan y tomó mucha agua, al acabar, se dio cuenta que las provisiones de agua y alimento no durarían más allá de un día... Y al igual que la noche anterior miró el firmamento, y se preguntó ¿a que he venido al desierto? Después de lo cual se dispuso a dormir sobre la arena.
Se despertó con el sol quemándole el rostro, de hecho ya no es muy temprano y se siente muy cansado y sediento, así que decide comer y beber la mitad de las provisiones que le quedaban, después de esto emprende de nuevo su viaje; pero ahora con una tremenda dificultad, la oveja apenas se mueve y tiene que luchar a cada paso para que esta se mueva. Avanza, pero muy poco, el día se le hace infernal y por primera vez desde que partió su viaje piensa que lo mejor era nunca haber emprendido aquel viaje... Por fin la noche cae, la oveja no da más de sí, y cae extenuada sobre la arena, mientras el Sabio procede a servirse el último trozo de pan, y al igual que los días pasados mira al cielo y se pregunta ¿por qué tuve que traer a esta oveja?... Y cuando estaba apunto de beberse la última ración de agua, escucha la respuesta que proviene de una voz ovina, que le dice: ¡por que solo no hubieses venido! El Sabio queda sorprendido y se ríe, pues piensa que su mente le está jugando una muy mala broma, pero la misma voz tembleque le dice: y has venido al desierto a darte cuenta de que estás condenado. El Sabio mira estupefacto a la oveja y esta lo mira con la mirada noble y transparente de los animales y le dice: ¡y te convertirás en una de esas estrellas cuando comprendas tu condena! ¡Cállate tú no sabes nada! Eres simplemente un animal, un simple y estúpido animal -dijo el Sabio- Sí, un simple y estúpido animal que te hace dudar y que te vino hacer compañía, sin pedir nada a cambio, sin oponer ninguna resistencia, que solo te quiso mostrar lo que nunca has querido ver... ¡No es cierto! ¡Tú no tienes razón y nunca podrás tenerla, por que tú no hablas! ¡Oh! por Dios estoy discutiendo con un animal... debo tranquilizarme -se decía el Sabio-. No necesitas tranquilizarte, solo me necesitas a mí, ayúdame, tú eres el único que puede hacerlo, dame esa agua que te resta y nunca te abandonaré, y mañana iremos al más hermoso Oasis que nunca hayas visto,
¡Bebamos de esa agua juntos, de la misma botella como fue en tu sueño! ¡bebamos juntos como en tu sueño! No, cállate no compartiré mi agua contigo y tampoco te hablaré más -decía el Sabio-. Si no me das algo de agua moriré esta noche y te quedarás solo en medio de este desierto, dime ¿qué harás sin mi?, te ofrezco un Oasis por un poco de agua y un poco de tu piedad, por favor... ¡No!, esa es mi última respuesta, solo me estás engañando con lo del Oasis, tal Oasis no existe... Y a ¿qué crees que has venido a este desierto? No lo sé -dice el Sabio que juega con la arena que tiene tomada en su mano derecha-, no lo sé y en realidad... y no me intere... ¿Así que no te interesa? ¿Entonces por que seguiste a tu sueño? ¿Por qué me trajiste hasta aquí? ¡Dime! ¿Por qué?, bueno entonces te lo tendré que decir yo, vienes a aprender la única lección que nunca hubieses aprendido si no fuera de esta forma; vienes aprender que puedes ser un sabio, que puede que tus conocimientos sean superiores a los de los demás, que en cierto modo eres autónomo, que no necesitas nada más a parte de ti, pero que a pesar de eso no eres libre... ¡Pero si yo soy libre! Siempre he hecho lo que he querido, vivo a mi manera y doy respuestas a quien viene a preguntarme, por que soy muy Sabio, he aprendido mucho viviendo y viendo a las otras personas, sé más que ninguno en mi poblado...
La oveja lo mira tierna y largamente, no eres Sabio por que aún no ves lo evidente... Necesitas a los demás, sin los demás tus reflexiones no tendrían sentido, los necesitas aunque sea simplemente para verlos desde tu altura de “Sabio”, para reírte de ellos o simplemente para no sentirte huérfano, en este mundo en el que solo eres un actor más dentro de la inmensa comedia terrestre, sí comedia, no eres más que un estúpido bufón que corre en un mundo definido y preparado por Dios... Él es el que se ríe de todos nosotros, pero en especial de aquellos que se creen con poder o con sabiduría, se ríe de aquellos que se creen libres y dueños de su vida, y por sobre todo en este instante se ríe de ti... O sino ¿que significado crees que tuvieron tus sueños? Ninguno, el se río de ti y de mí, hemos venido al desierto a morir... pero quizás haya una esperanza, bebamos agua de la misma botella, como en tu sueño y el Oasis será nuestro, yo igual lo he soñado, que bebíamos juntos y que al otro día nos bañábamos y bebíamos agua en un hermoso Oasis, créeme, es nuestra única salvación... ¡No! ya te lo dije, no compartiré mi agua contigo... Muere de una vez por todas y déjame solo...
¿Y tú crees que no morirás? Vamos dame agua y los dos nos salvaremos... El sabio se quedó largamente mirando la arena y dibujando sobre ella con su dedo índice, respiró profundamente y le dice a la oveja que sí; lo he pensado y seguiré el designio de mi sueño, todo esto tiene algún sentido y solamente debo esperar un poco más; está bien beberemos juntos... Y si tú me has dicho la verdad mañana estaremos bebiendo en un Oasis... ¡Gracias!, mañana verás que tuve razón y viviremos, te lo aseguro. Y así bebieron los dos juntos agua de la misma botella, hasta que no quedó ni una sola gota, los dos extenuados se durmieron al rato después, sin decirse nada...
Al despertar por la mañana el Sabio se sentía dichoso, por que por fin había entendido lo que la oveja quiso decirle ayer en la noche, ya había aprendido su lección y la lección solo podía transformarlo en alguien más sabio. Es así que junto a la oveja comenzaron de nuevo su viaje que los llevaría al Oasis, la oveja desde la noche anterior nunca más habló y tampoco el Sabio nada le preguntó...
Las horas pasaban lentamente hasta que el Sabio cae rendido sobre la arena, mientras la oveja parece más muerta que viva y el sabio indignado le grita a la oveja, ¡dime! ¿donde está tu Oasis? El animal lo miró débilmente y dio un balido estremecedor, y el Sabio se colocó furioso y le gritaba ¡háblame, háblame! ¡Vamos oveja estúpida háblame! Y la oveja lanza otro balido, pero esta vez muy débil; y el Sabio ya fuera de sus cabales se lanza contra la oveja y le grita “en su cara” ¡háblame, háblame, vamos, di algo! Pero la oveja lo mira con ojos vidriosos y lanza ya un agónico balido... El Sabio llora desconsoladamente y mientras toma a la oveja por el cuello, ahorcándola y zamarreándola de un lado a otro, le grita: ¡muere oveja, muere, de una vez por todas! Hasta que la oveja deja de luchar y de respirar; es allí donde el Sabio suelta a la oveja y se sienta sobre la arena, llorando, y con los brazos alrededor de su cabeza que se encuentra sobre sus rodillas, mientras se dice: ¡este es el acto final de esta absurda comedia!, ¡ojalá Dios te hayas reído mucho de éste, tu bufón!... Gracias por esta, tu hermosa condena...
13:29 Anotado en 5. Cuentos (Tercera edición) ¡nuevo! | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: LITERARIA















