16/11/05
La irracionalidad de la racionalidad (una aproximación al probelma)
“La racionalización de la sociedad depende de la institucionalización del progreso científico y técnico. En la medida en que la ciencia y la técnica penetran en los ámbitos institucionales de la sociedad (...) empiezan a desmoronarse las viejas legitimaciones. La secularización y el desencantamiento de las cosmovisiones (...) son la cara de la creciente racionalidad de la acción social (1) ”. El desencantamiento del mundo fue un proceso “natural” que se generó por los avances de la ciencia y la técnica, pero hubo “algunos” problemas a consecuencia de este proceso. Se puede señalar que el hombre al desmitificar al mundo, se quedó sin arraigo, sin nada en qué creer y ese espacio fue perfectamente aprovechado por la ciencia, ya que no es sorpresa para nadie que hoy por hoy, lo que los científicos dicen es ley, es la verdad, aunque dentro de la misma ciencia todos saben que si se plantea algo, se ponen todos los empeños en que eso se corrobore; es decir se empieza de un supuesto, por ejemplo si A + B = C, yo puedo experimentar hasta que A + B = F, y allí la ciencia comienza a responder —como a mi modo de ver siempre lo ha hecho— o constatar lo que ella se propone en constatar, y ahí estamos en presencia como la ciencia se transforma en ideología, la verdad asumida y generalizada en pos de la manutención del estado o del poder. El ejemplo anteriormente señalado se conecta perfectamente con el mundo orwelliano (2) , en el cual por la disposición del Gran hermano (gobierno o régimen) lo siempre conocido como 2 + 2 = 4, un día se transforma en 2 + 2 = 5, y eso sucede de manera tan natural que todos lo aceptan como si siempre hubiese sido de esa forma. Es por esto que al igual que Marcuse plantea, creo que la fábula orwelliana a sido superada, por que no necesitamos a un Gran hermano que nos controle o nos reprima, ya que la represión es menos obvia, pero mucho más efectiva.
Hoy por hoy nos parece racional intervenir un país y matar miles de personas en nombre de la seguridad mundial, nos parece normal y moderno comprar cosas y tecnología que no nos son imprescindibles, pero que dan status, nos parece habitual que las relaciones no necesiten ser “cara a cara”, ya que si existe tecnología que me permita no salir de mi casa, es más cómodo y funcional. Es racional tener oficinas casi kafkianas, que no parecen tener fin, y en donde los funcionarios trabajan todo el día frente un computador, para hacer de manera más eficiente su trabajo; en definitiva hemos sido transformados en parásitos, que necesitamos una racionalidad para vivir, pero que ella se perpetua y vive independientemente de nosotros, y paradojalmente nos hace asumir algo que nos es ajeno como propio e imprescindible...
Notas:
(1) Habermas, J. (1994). “Ciencia y técnica como ideología”. Editorial Tecnos. España. Pág. 54.
(2) Véase George Orwell, en 1984.
17:53 Anotado en 9. Crítica ("no literaria") | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: Literatura y crítica literaria (Kafka como educador)
25/10/05
El lenguaje kafkiano
Cualquiera que se haya enfrentado a la obra de Kafka, se encuentra con una tremenda dualidad, la cual es que por un lado, se describen siempre situaciones ilógicas y sorprendentes, pero a la vez son relatadas y aceptadas con tanta naturalidad por los personajes que el lector termina por asimilar y entrar en el mundo kafkiano de una manera tan cotidiana que se termina familiarizando con los personajes y con las situaciones más “ridículas” y “extrañas”. ¿pero cómo se logra esta atmósfera y esta dualidad? A través del lenguaje kafkiano; Kafka estudio derecho y se desempeñó por muchos años como abogado, lo cual le llevó a cultivar y desarrollar un lenguaje que el mismo definió en uno de sus diarios como “de abogado”, un lenguaje formal, correcto, seco, sin pomposidades, exageraciones o ensalzamiento de las palabras, pero a través de esto mismo lograba una credibilidad y efectividad inigualable.
“Es difícil, como se ve, hablar de símbolo en un relato en el que la calidad más sensible es, precisamente, lo natural. Pero lo natural es una categoría difícil de comprender. Hay obras en las cuales el acontecimiento parece natural al lector. Pero hay otras (más raras, es cierto) en las que es el personaje quien encuentra natural lo que le sucede (1)”. Todos al acercarse a la obra de Kafka trabajan y se embarcan en los “símbolos” y desde allí, tratan de escudriñar los posibles significados de la obra kafkiana. Pero quizás lo más notable en esta obra como muy bien lo plantea Camus, es lo natural, lo real o lo que se nos presenta como realidad. De ahí viene el juego kafkiano (a través del lenguaje), ya que lo más absurdo se transforma en realidad y caemos en la realidad “kafkiana”. Son pocos los comienzos tan impactantes y desconcertantes como el de “la metamorfosis (2)”, cuando “al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto (3)” y en “el proceso” Josef K. es detenido un día por la mañana acusado de no sabe de qué o de quién, pero le plantean que no se preocupe, por que solo lo están notificando de su proceso, pero puede hacer su vida normalmente. Los dos personajes asumen su situación “caminan” y viven dentro del “absurdo” de manera natural, es así como Gregorio Samsa después de darse cuenta de que está convertido en un escarabajo, se preocupa incesantemente de que no podrá ir a su trabajo. Y en el caso de Josef K. antes de preguntarse realmente de que estaba siendo procesado, se defiende, sin saber de qué, pero lo hace.
“Es claro que la literatura no es la realidad. Tampoco es lo que la realidad no es (4)” de hecho es un producto, pero también un testigo desapegado de ella, la literatura nos separa y nos vincula al mundo, nos hace verlo y abstraernos de él. Es así como se pueden entender los personajes (principales) de Kafka, que viven alienados dentro de su propia existencia y alienan al lector al introducirlo en un mundo que nos parece “real”. Si el lenguaje kafkiano nos hace caer en esta “desvinculación” de no distinguir lo real de lo no real, nos muestra una construcción verdadera y un caos que no existe, pero está latente.
En definitiva, la obra kafkiana y el lenguaje de esta siempre nos lleva a oscilaciones perpetuas, entre lo absurdo y lo lógico o entre el individuo y el universo y en medio de esas oscilaciones nos encontramos y se encuentran lo personajes kafkianos luchando con gran esperanza y fortaleza a pesar de saber que todos sus intentos serán infructuosos...
Notas:
(1) Albert Camus. La esperanza y lo absurdo en la obra de Franz Kafka en el Mito de Sísifo. Pág. 87-88.
(2) El título real de la obra es “La transformación”.
(3) Franz Kafka. La metamorfosis.
(4) Martín Hopenhayn. ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura. Pág. 173.
17:27 Anotado en 6. Sobre Kafka | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Literatura y crítica literaria (Kafka como educador)















